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Junio del 2006

Una editorial habla de mis memorias

Por Tankian - 23 de Junio, 2006, 15:24, Categoría: General

Mandé las memorias del otro blog a una de esas editoriales que te hacen un informe sin  compromiso y, si es positivo, un presupuesto. En fin, dicen que es positivo y por eso me quieren clavar casi 6.000 euros por 400 copias de libro.

Os pego aquí el informe en sí, que son unos parrafillos y gracias. La conclusión mía es que no tienen lectores menores de 70 años y por eso se escandalizan del sexo y el lenguaje (soez, procaz, suburbano, etc...), dando por hecho que no saben quién es Easton Ellis.

En fin, que mucha palabrería insípida para decir que sí, que mola, pero cambiando "la estructura narrativa y el lenguaje utilizado", usease todo. La estructura porque los lectores son tontos y se lía, y el lenguaje porque no hay que ser tan vulgar.

Bueno, os dejo el informe:

"Nos hemos enfrentado al análisis de la presente obra con la intención de
valorar el estilo y ritmo del autor, la calidad literaria de su novela y su
posible incursión en el actual mercado editorial español, así como su futuro
desarrollo una vez en el mismo. A tales efectos, se tratará de dar al autor
una visión, lo más objetiva posible, acerca de las virtudes y debilidades de
su obra, con el fin de poder resaltar las primeras y reforzar estas últimas.
En este sentido, no podemos dejar de señalar la conveniencia de que los
textos pasen por los habituales procesos de revisión y corrección
ortotipográfica, que en el caso de editar con Slovento serían llevados a
cabo por un equipo formado por profesionales con amplia experiencia en el
ámbito editorial y literario. El principal objetivo del mencionado equipo sería
el de obtener, siempre bajo la supervisión del autor, un producto editorial
final con la máxima coherencia formal posible, de cara a su
comercialización.

Nos encontramos ante una novela de vida, en la que el protagonista y
narrador en primera persona, relata, con un lenguaje procaz y urbano, sus
aventuras y desventuras, así como los diferentes personajes que van
desfilando ante sus ojos. El autor realiza abundantes saltos en el tiempo,
por lo tanto la estructura de la narración no es lineal; en función de las
anécdotas que narra y de sus comunes personajes o temas, cambia de
fecha de referencia o de contexto espacial. Por tanto, la lectura puede
resultar algo confusa para el lector, y habrían de cuidarse algo más las
locuciones introductorias de estos frecuentes cambios, para que el hilo
argumental se estableciera con mayor definición.
En los textos predomina el sexo como tema principal de referencia; resulta
un sexo suburbano y soez, de vocación marginal y presentado con un
lenguaje crudo y coloquial, cercano a una joven generación, que desprende
desencanto y hastío vital, desesperanza en el futuro y resignación a la
inmersión en los esquemas de una sociedad a la que el autor, al igual que,
posiblemente sus compañeros generacionales, se siente ajeno.

La novela se plantea, por tanto, de forma autobiográfica y con cierto cariz
de crítica social y desdén por las normas establecidas, los personajes
descritos y algunas actitudes en general de la sociedad contemporánea.
Como editorial, nuestra obligación es recomendar que el texto vea una
revisión profunda tanto de los esquemas narrativos como del lenguaje
utilizado; aun así debemos recomendar su publicación debido al interés que
suscita la exposición de los puntos de vista de un joven descontento pero
conformista, retrato de un elevado porcentaje de la juventud actual."

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El asesinato de Richard Nixon

Por Tankian - 21 de Junio, 2006, 0:22, Categoría: Cine

Ya tenemos al Travis Bickle del nuevo siglo, ahora se llama Sam Bicke, está basado en un hombre que exploté en los 70 y es nuestro Antihéroe porque su contexto histórico es también el actual. Nixon es Bush, Vietnam es Irak y los Cadillacs son los todoterrenos que ahora identifican a los ganadores.

La historia de Sam Bicke es la de Travis Bickle y la de tantos otros que explotan, cada vez más, y la de los que nos mantenemos en el filo de la navaja, entre la humillación y la locura. Su historia debería hacer pensar a los jefes y jefecillos que la vean, y sobre todo a la gran mayoría, los que estamos en la base de la pirámide.

La película cuenta como Sam es un comercial separado, padre de dos niñas y un chico, que quiere simplemente recuperar a su familia y poder vivir como los demás. No pide más, su sueño es tener a alguien en casa, poder acariciar a su perro y conducir un buen coche, nada más, como él dice “solamente pido un pedacito del sueño americano”. Persigue su sueño, un negocio propio,  y  cada vez se hunde más, todo le sale mal y siente muy duramente lo que el sueño americano le deja a los que fracasan.

Sam centra su ira contra Nixon, por entonces en la picota a raíz del Watergate, y decide secuestrar u avión para estrellarse contra la Casa Blanca, extirpar el problema desde la base.

Son 90 minutos, seguramente un director modernillo y comprometido nos habría hastiado con tres horas de imágenes fijas, pero  este director se ha rodeado de gente que sabe lo que se hace y el resultado es una historia interesantísima con una duración ajustada y un reparto sin fisuras que descansa en Sean Penn y su honesto y magistral trabajo.

Si no te gusta Sean Penn aquí te vas a hartar, pero si por el contrario piensas que es uno de los más grandes disfrutarás de su composición, un Sam Bicke que se va desquiciando poco a poco delante de nuestros ojos, presente prácticamente en cada fotograma de la película. Su amigo De Niro debe haber disfrutado de este trabajo que tanto le toca.

Don Cheadle y Naomi Watts cumplen su cometido sin estridencias, demuestran una vez más que son de lo mejorcito. Desde aquí pido más protagonistas para Cheadle, que en “Hotel Rwanda” dejó muy claro que es más que un gran actor de reparto.

No hace falta decir que es pecado ver esta película doblada, como lo es ver prácticamente cualquier película. Pero por si acaso lo recalco, ver a Penn desmoronarse sin escuchar la angustia de su voz es como ver a un señor agitando una batuta sin escuchar el Réquiem de Mozart.

Muy, muy recomendable película, y sobre todo necesaria.

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Mi ¿último? sueño

Por Tankian - 21 de Junio, 2006, 0:21, Categoría: Paranoids

Aparezco aquí.

Aparezco y la gente ni se inmuta, todos olisquean el humo de los coches como cervatillos, todos con los ojos locos, tililantes, miran hacia ningún sitio y yo aparezco andando, arrastrando los zapatos, arrugo la cara para subirme las gafas y parezco imbécil. No hay aplausos, no hay miradas de reconocimiento ni palabras de admiración…nada, la más completa indiferencia acoge mi aparición y reflexiono mientras arqueo las piernas para airearme los huevos, reflexiono y dudo si realmente he aparecido en esta calle o realmente ya estaba en ella y no me había dado cuenta.

Alguien suelta una carcajada y hago Fiummm y me cruje el cuello, la carcajada se corta y su dueña me mira con las cejas levantadas, desafiante, y dudo si realmente ha reído o me lo he imaginado. Yo sí sonrío y la mujer se caga en mis muertos y echa a andar con la cabeza alta y la sangre descendiendo por sus muslos. Está podrida, seguramente se morirá en un par de horas y puede que le haya matado yo con mi sonrisa acusadora.

Me apoyo en una farola y enciendo un cigarro, lo miro directamente a la punta y es como una luciérnaga, la muevo en círculos y es como si volara, sigue describiendo figuras extrañas hasta que me que me quemo los dedos y lo dejo caer; alguien pasa escuchando música en un discman y pisa el cigarro, la luciérnaga o lo que realmente fuera, y la persona sigue andando, y es una chica joven y le sangra el ano, un círculo oscuro en los pantalones pirata horteras y blancos.

Arqueo la espalda y me estiro mirando al cielo, y es gris amarillento, me produce desasosiego y me tenso, un coche sube a la acera y me golpea, me lanza por los aires y abro los brazos y silbo, entro por una ventana y es de noche. Afuera discute una pareja árabe y una voz negra y vieja tararea una melodía que conozco, en la cama hay un bulto alargado tapado por las sábanas, respira y escucho un BUM BUM BUM a baja frecuencia, una línea de bajo que acompaña el movimiento del bulto. Una niña golpea en el techo y cuando grita el bulto deja de respirar y el ruido también, me acerco y tengo los brazos amarillos y retiro la sábana y es una chica que conocí y se cayó por una ventana y murió. Tiene las manos cruzadas sobre el pecho y en ellas la cadena que se le cayó y por la que se mató.

Abre los ojos y me mira sin moverse, lloro y me duele la cara, me  habla con voz de niña <<Me estaba secando el pelo y la cadena se me cayó en la cornisa, me eché adelante y casi llegaba, la acaricié con la punta de un dedo, agarraba el marco con la otra  mano y de repente note que ya no tocaba el suelo con los pies y me caí…eso es lo que pasó y punto final>>  y vuelve a cerrar los ojos y se pone gris y al final es una mancha de humedad en la cama y me invade un pesar que no puedo explicar, es como una bola de carne latiendo en la mitad del esófago que no me deja respirar bien.

Golpean la puerta de la habitación y cae, una niña disfrazada de enfermera se acerca y me toma el pulso, me agacho y me dice <<Seré directa…te queda poco…poquito>>,  me da unas palmadas con sus manos diminutas en la espalda y se va y cuando cruza la puerta esta se levanta y vuelve a estar intacta.

Oigo un SSS SSS y miro a la cama y estoy yo, muerto, pálido, con los labios morados y dos tapones en los orificios de la nariz, me acerco y yo muerto abro los ojos y me digo <<Estaba durmiendo y se me reventó una vena, me levanté con mucha sed y desorientado, antes de dar tres pasos caí muerto…estaba solo en casa y cuando me encontraron llevaba trece horas muerto, trece, el número de la mala suerte, amigo>>.

Desaparezco aquí.

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¿Qué hago en Lisboa?

Por Tankian - 19 de Junio, 2006, 23:26, Categoría: General

Nos iremos desde el 4 al 7 de septiembre, ya tenemos comprados el vuelo y las tres noches de hotel con desayuno. He mirado varias webs de gente que ha estado por allí para  saber qué hacer y adónde ir, pero son tantas cosas que me colapso.

Me gustaría que l@s que hayáis ido me dijerais qué sitios ver, dónde comer, cenar o picotear…paso de las guías oficiales y las webs de agencias porque te dicen que veas lo que se supone que hay que ver, pero seguro que hay más cosas que no son tan cacareadas.

Me gustaría saber los precios de la comida allí, de los monumentos, y también del transporte. Por lo que he leído la forma más barata de moverse es comprando una tarjeta llamada Sete Colinas que se recarga por día, lo que pasa es que en una web pone que la tarjeta en sí vale 50 céntimos y luego la recarga diaria vale 2’90, y en otra web pone que la tarjeta vale 3’40 y la recarga diaria 3’20…a ver si alguien me saca de dudas, porque parece ser que con esa tarjeta puedes usar al día las veces que quieras metro, bus, tranvía y elevadores. Por si acaso me gustaría que me confirmarais eso también.

Tenemos idea de ir a Sintra porque lo que hemos visto por Internet nos ha alucinado, no sabemos si con la Sete Colinas podemos ir o ese viaje se abona aparte.

Ah, y quisiera saber si en el aeropuerto se puede adquirir la tarjeta para ya disfrutarla del aeropuerto al hotel, que tiene bus directo, el 22.

He leído también que la pastelería en Lisboa es una pasada, así que a ver si alguien conoce pastelerías en las que encontrar buena relación calidad/precio.

En definitiva, cualquier consejo sobre Lisboa, cual recomendación…nos fiamos más de lo que la gente nos diga directamente que de lo que se publique por ahí.

Gracias a los que aportéis algo, y a los demás  pues también.

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Mr.Tell, un jefecillo más

Por Tankian - 16 de Junio, 2006, 0:32, Categoría: General

Mr.Tell es alto, Mr. Tell está delgado, Mr. Tell viste siempre traje de marca, Mr. Tell lleva el pelo como si le hubiera lamido la cabeza una vaca, Mr. Tell luce moreno Zaplana, Mr. Tell habla como el pedante de Cifras y Letras, Mr. Tell se escaquea de su trabajo, Mr. Tell es feo, Mr. Tell es uno más entre un millón…

Mr. Tell es mi jefe, no directamente, pero es el cliente de mi jefe y si le pica un huevo mi jefe le rasca uno mientras Wellcome le lame el otro con fruición y profesionalidad, ante todo profesionalidad.

Mr. Tell apareció por la recepción ayer sobre las 16:20, jugaba España, todo el edificio estaba viendo el partido, yo lo escuchaba en la radio que tenemos en recepción. Mr. Tell me dijo que la apagara, que aquí se viene a trabajar, que nuestras horas están muy bien pagadas, que la radio da mala imagen, que en la recepción no se lee ni se escucha nada, que se lo va a decir a mi inspector, que la próxima vez que me vea será algo serio…todo eso con pausas pedantes y su nuez asquerosa reptando por su cuello arrugado, Glup Glup, un alien morenito que ha venido al planeta a ser guay.

Como todos tragamos con incompetentes como Mr. Tell mandando las cosas son como son y yo no dije nada, exceptuando heroicos comentarios como “no hay nadie, la radio no molesta” o “sí, de acuerdo, tiene razón” y el contestaba “por supuesto” estirando su cuello de pavo real guruguruguru y aleteando con su maletín de imitación de piel, e hinchaba el asunto diciendo que me lo  había dicho varias veces, que es mentira, pero sabía que podía decir lo que quisiera porque yo no podía plantarle cara porque él ha chupado más rabos que yo y por eso de él depende que yo tenga este trabajo y me provoca para que le parta la cara y poder hundirme.

Mr. Tell tiene una mascota que se llama Wellcome, es un viejo senil y un hijo de puta de los que viven para superar la propia hijoputez. Wellcome habla a Mr. Tell como si fuera el mismísimo príncipe de Dinamarca y no un superejecutivo amoral y amargado. Wellcome hace cucamonas a su jefecito, da saltitos y le besa el prepucio, Mucha y Mr. Tell sonríe y le dice “Ven, Wellcome, ven y dame besitos de abuela en la polla…j eje je, que suenen, j eje je” y el perrito lo hace  y por eso cuando llegó Navidad Mr. Tell le dio un sobre con dinero a Wellcome como felicitación, por ser un buen perro, y se lo dio delante de los demás. Los demás hacemos nuestro trabajo y, además, tapamos los huecos que deja Wellcome, calmamos las quejas  de los trabajadores del edificio, arreglamos los marrones…pero el perrito se fue feliz y contento a casa con su sobre en la boca, y nosotros no, por malos.

Mr. Tell es un irresponsable, pone cosas de mala calidad en el edificio y se rompen y la gente se le queja pero él nunca da la cara, nos manda a los demás a mentir porque él está ocupado follándose a su caniche en su chalet de triunfador. Hay fugas de agua, cortes de luz, goteras…y no hace nada hasta que no tiene otra salida.

Aquí ha habido inundaciones de noche habiendo un compañero en el edificio, otro ha roto el móvil, el ordenador, la central de incendios, el walkie, no ha sabido atender a los clientes, les ha tratado mal…un primor, y no ha pasado nada, ni una bronquita, algún pellizquito de monja.

Yo llevo casi tres años aquí, nunca han robado estando yo, nunca se ha inundado nada, no se ha recibido jamás queja sobre mi trabajo…será suerte pero es lo que hay, porque seguro que tengo muchos fallos, me equivoco al ordenar la prensa por las mañanas o me equivoco al anotar algo, lo que sea…no hay quejas, y eso no lo puede decir nadie de los que trabajan en mi puesto. Pero, amigo mío, escucho la radio y eso es imperdonable, mejor ser un incompetente y hacer tu trabajo como el culo que cumplirlo con la radio de fondo.

Dijo Mr. Tell que mis horas estaban muy bien pagadas…a lo mejor está bien pagada su putísima madre, porque si yo me limito a trabajar 40 horas a la semana cobro 600 €, que es prácticamente lo que pago de alquiler, haciendo 40 horas extras no llego ni a los 800 €, así que no sé a quién coño le pagan bien mis horas, porque a mí no es. Seguramente si a Mr. Tell le pagaran 600€ al mes no sería tan meticuloso y tan profesional, incluso hasta Wellcome sería menos lameculos cobrando eso,  pero no, pese a que Wellcome desempeña el mismo trabajo que un servidor él cobra más porque sí, porque él lo vale…él se ocupa de figurar haga o no haga y uno ve la mentira y cómo la gente se lo come y a uno no le sale ser tan despreciable y se calla y todo se acumula y la mierda cada vez tapa más y ahora ya respiro por un tubito, hasta que se me rompa, y en esas tendré que revolverme y morder la yugular del primero que me cruce, y se acabó lo que se daba.

Mr. Tell dijo que se iba a chivar a mi jefe, el mismo jefe que aparece por el trabajo un par de veces al año, el mismo que solo llama para pedir cosas, nunca para preguntar si hace falta algo, nunca para ayudar, porque el debería preocuparse por sus trabajadores, facilitar las cosas, pero es aún peor que Mr.Tell y se ha convertido en un amargado que no tiene vida propia y se dedica a estropear la de los demás por cuatro duros. Seguramente fue encargado en Telepizza o McDonalds y dio el salto lógico, ser inspector de una empresa de servicios, un negrero con título, un explotado cuya labor es pisotear a los demás explotados.

Yo no quiero ser jefe, prefiero dormir sin remordimientos, poder mirar a la gente a la cara y no tener que llevar rodilleras al trabajo.

Mr. Tell, rece usted, o reza tú, porque mi cobardía me mantenga mucho tiempo en este trabajo, porque lo primero que haré cuando me vaya será meterte la radio por el culo y enchufarla, así por una vez podrás decir que te molesta escucharla. Cabrón.

Por cierto, la radio la volví a poner cuando te fuiste a dar por culo por ahí, e intentaré hacer menos todavía en el trabajo porque si por horas bien pagadas hay que hacerlo bien lo normal es que por cobrar una mierda haya que hacerlo mal, hay que ser consecuente. A lo mejor dedico el tiempo libre a ayudar al prójimo y me follo a tu parienta, que con un marido como tú seguro que se ha quedado sin huellas en los dedos de tanto frotarse.

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Me guzta er furbo!!

Por Tankian - 14 de Junio, 2006, 0:16, Categoría: General

Sí, soy un bulto sospechoso, tengo cerebro porque se supone, no porque se haya demostrado, no sé valorar las cosas buenas que tiene la vida, soy un ceporro, un mostrenco y un baboso: sí, sigo el Mundial.

Desde el Viernes hasta el lunes ha habido unos 10 partidos y yo he visto enteritos 8 y el resumen de los otros 2, y estoy contento, me siento bien. Eso sí, lo digo con la boca pequeña y acurrucado no me vaya a caer una multa o algo así; y es que parece que ahora lo que se lleva es que no guste el fútbol, es lo que tiene la moda, que es muy esclava y yo que soy muy perro.

Leí el otro día que hay como un grupúsculo vociferante de señoras que recorren Europa gritando contra el monstruoso Mundial, supongo que lo harán en los descansos de las telenovelas, que una tiene sus principios y finales. Dicen que no más mundiales, que por cada gol hay que acompañar a la señora una tarde compras…lo cuál me parece una contradicción enorme, un gol es sinónimo de alegría, solamente daña al pobre portero que cuenta con ello dentro de su profesión…vamos, que es algo que mola, inofensivo…y una tarde de compras es, es,…es, para quien le guste y para quien tenga la capacidad de poder adjetivarla, pero yo nunca he visto a millones de personas emocionándose y aplaudiendo porque la Jeny se compre un top. Eso sí, nunca digo nunca jamás, y todo en esta vida es posible.

Es totalmente  comprensible y normal que a muchísima gente no le guste el fútbol y huya del mundial con la misma determinación con la que yo huyo de los programas del corazón, los reality, las zorronas televisivas y los telediarios politizados…y claro, me viene la envidia porque ellos sólo deben huir durante un mes, y yo durante un año; además, para huir del mundial simplemente se cambia de canal porque lo retransmite solamente la sexta y cuatro los de interés general, pero es que para huir de todo lo demás no vale ni eso.

El fútbol es un deporte que con el tiempo ha derivado en un incalculable entramado de intereses, hay más poder en las reuniones de los presidentes que en muchos consejos de administración, pero claro, que a uno le guste el deporte no quiere decir que le vaya todo lo que le rodea, y por eso la gente se equivoca. No he conocido a nadie que se haya limitado a decir “no me gusta el fútbol, me aburre” y punto, y todos contentos. No, es que hay que dejar el comentario de manual para ser modernillo, de carácter, guay o simplemente simple.

<<Es que no le veo interés a ver a 22 tíos corriendo en calzoncillos…jopé>>, por lo que los basureros son <<5 tíos vestidos de fosforito subidos en un camión>>, Mozart <<un niñato haciendo garabatos en folios>> o Dalí <<Un friki que manchaba lienzos>>…no sé me parece un poco tonto simplificar tanto algo que mueve a tantísima gente, y es simplificar normalmente es poner lo que uno ve a la altura de sus ojos. Dicho lo cuál para mi el ballet es una tortura y ver una ópera (yo las oigo) un horro…sí, soy un simplón, pero igual que el que habla así del fútbol o de cualquier otro deporte.

<<Es que es vergonzoso ver a unos millonarios dando pataditas>>  y sí, es triste y mal síntoma que una persona pueda cobrar esas barbaridades por hacer lo que le gusta…pero ya dije que es un negocio, y si Ronaldinho cobra 6 millones al año seguramente genera 120, por poner una cifra, ellos se llevan una proporción de lo que generan, lo cual sigue sin justificar esas millonadas.

Pero claro, esas personas que sueltan esa frasecita luego se piran a ver pelis americanas en las que Cruise, Kidman, Carrey, Roberts y un largo etcétera cobran bastante más que el futbolista mejor pagado…y no por eso dejan de verles, y es que es tan tonta una cosa como la otra.

En fin, que el fútbol es algo bonito, que por cada radical que aprovecha un partido para demostrar que es un hijo de puta hay 10.000 que se unen con desconocidos para celebrar algo, un gol, un cántico, un regate…lo que sea, y tal como está el mundo creo que deberíamos conservar las cosas que unen, o al menos no atacarlas, que tampoco cuesta tanto.

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Una obra redonda

Por Tankian - 8 de Junio, 2006, 0:15, Categoría: Paranoids

Se supone que me siento aquí, con una botella de Aquarius de naranja en vez de un tubo de escocés, toqueteando un bolígrafo sin capucha en lugar de un cigarro y con el run run del aire acondicionado sustituyendo un fondo más inspirador. Se supone que aquí, así, de este modo y con este cuadro debo parir un escrito redondo y como mucho me siento capaz de crear uno cuadrado, rectangular a lo sumo. Y no pido más.

Si ahora aparece un personaje misterioso y me regala un talón válido por una casa en un bosque, manutención y tranquilidad me asustaría; ahora, en abstracto, sueño con esas condiciones para crear novelas redondas como  soles, sudado y carcajeándome como un loco, con ese desquiciamiento del que se siente un dios, creando y matando a gente que existe gracias a él, cambiando de sitio  un coche,  un edificio y hasta un sistema montañoso. Y uno mira desde los ojos de Clara, que es perseguida por un reflejo, corre por un callejón haciendo chop chop con sus zapatos, cojeando…es tremendamente atractiva así, con su rimel negro por las mejillas, temblorosos los labios y demás…y esa mujer tan imponente mira al cielo y ahí está el escritor moviendo los hilos, riéndose, y sus gotas de sudor son los charcos que pisotea la dama en apuros y ella mira implorando y el escritor da un trago, aprieta los dientes y los ojos y decide que la mujer se va a salvar porque el reflejo del que huye es solo eso, un reflejo inofensivo. El escritor, yo, o tú si escribes, se regala una rotura de la blusa para suspirar por los senos que se agitan como flanes. Y  se siente poderoso, dadivoso por dejarla libre, por el momento y si Dios (yo) quiere.

Y yo creo que frente a una ventana abierta a un bosque sería capaz de escribir la mejor obra jamás impresa, porque en las cabezas de muchos locos existen las mejores novelas inéditas, y eso las hace más místicas y deseadas, que son inéditas y los locos no necesitan el reconocimiento de nadie. Yo vislumbro dentro de mi cabeza, detrás de los ojos, puntos brillantes que creo son historias perfectas, y cada día hay menos puntos y sigo creyendo que soy un gran escritor, pero cada vez más impostor, menos real.

El bosque y su ventana son mi último refugio, mi esperanza, mi camino hacia el escrito redondo.

Estoy comiendo pipas y oyendo la radio y hablan de un anciano que casi se cae del balcón de un cuarto piso y la foto ya muestra al hombre torpemente agarrado al borde, con las piernas encogidas, y me siento capaz de imaginar que ese hombre lleva mucho tiempo cuidando a su mujer, que padece Alzheimer, y la ha mirado arrodillado en el salón, le ha jurado amor eterno y ella le ha insultado burlona, retorciéndose los rizos como una niña, él le ha apretado los dedos dándole masajes circulares, musitando cariño, vida, amor, recuerda, contigo…y ella ha abierto un poco más los ojos y ha estado a punto de reconocerle y el anciano ha soltado un chillido gatuno y ha agachado la cabeza ante la sombra que volvía a los ojos de su amor…ha comenzado a descolgarse por el balcón y, cuando iba a soltar las manos, su mujer le ha llamado desde el sofá, con ese tono juguetón de cuando bailaban, y el hombre ha intentado volver a entrar en casa para cogerla, abrazarla y los brazos no le han respondido y veía a los fotógrafos fragmentados por las lágrimas. Uno imagina todo eso y piensa que podría ser una historia redonda, triste y redonda. Pero solo lo imagina, no lo dice, lo imagina pero no lo dice.

Podría jugar la carta de escribir algo sin sentido, sin estilo definido, raro, cursi, facilón…y así habría escrito una obra nula pero rentable y podría seguir soñando con la creación redonda mientras doy conferencias para imbéciles o me observo con el miembro flácido y húmedo frente a espejos que valen más que yo. Quizás en ese camino llegue un día en que me importe más bien poco escribir, sea algo bueno o malo.

Quizás puedo crear un blog en el que me describa como lo que quisiera haber sido para que me lea la gente que también ha fracasado,  puedo escribir otro haciéndome pasar por una ninfómana para tener audiencia asegurada, puedo hacer otro en el que describo cómo son  las personas con las que me siento en el autobús, o puedo decir que soy malo, necio, feo, loco, sucio y vicioso para ver si soy un genio…

Puedo hacer muchas cosas para encontrar el escrito redondo, pero con el aire acondicionado y los seres despreciables que pasan por delante de mis ojos la misión será aún más imposible y dolorosa. Por ahora sigo interesado en crear algo que perdure, busco en el segunda mano y nadie vende nada relacionado con mi interés pero yo sigo buscando y él huyendo por el callejón, rodando, y yo haciendo chop chop con mis zapatos deformados.

Miro arriba, al cielo, y la musa se lame los labios y su saliva resbala entre sus piernas y me cae en la boca. Y no es un beso.

Me ha escupido. Por inútil.

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Indignante

Por Tankian - 7 de Junio, 2006, 0:23, Categoría: Paranoids

Me he levantado pronto, aún a oscuras y temblando, he bebido ron de pie, en la cocina, descalzo y con los ojos semicerrados, cubiertos de legañas sorprendentemente duras. Me he apoyado en el marco de la ventana de la cocina, la madera estaba fría y he dicho yuju! sin ningún atisbo de emoción.

Afuera el campo es azul oscuro, el lago  parece una caja rellena de papel albal en un tren de mercancías, los reflejos titilan con las piedras que salpican la vía. Los árboles se mueven cautelosos, no por miedo, sino porque esperan un despiste mío para devorarme, sonrío y doy un sorbo al zumo de naranja que ha aparecido en mi mano izquierda. Un tejón me observa erguido sobre sus patas traseras, los ojos son naranjas, como los pilotos de un cuadro de mandos, le miro con fijeza, intento ser amenazante pero me sostiene la mirada y acabo rindiéndome a la evidencia.

He suspirado y he salido al porche, silbando, a pasitos cortos, relajado, y he agarrado el hacha al pasar por la puerta del cobertizo, silbando y más contento con la seguridad de su tacto. He extendido el plástico en la hierba y he troceado durante dos horas, sudando y bebiendo directamente de la manguera verde sapo, chupando el plástico sucio con buen ánimo.  He hecho paquetes cuadrados y los he dejado rodar por la pendiente hasta que han caído primero contra la superficie del lago para, inmediatamente, hundirse en el agua soltando burbujas con el borde espumoso.

Me he preparado unas tostadas y las he untado con miel, se me han quedado los dientes pegajosos y por eso me he pasado un buen rato haciendo castañetear los dientes y me he reído yo solo notando cómo se pegaban. Con dedicación y el ron que quedaba en la botella he dejado la dentadura bastante suave, lo he comprobado pasándome la punta de la lengua por las encías, y me he excitado porque tenía el mismo tacto que los labios menores de mi abuela.

He corrido hasta el corral y he penetrado a la cerda más gorda, una que es negra y apenas chilla cuando la penetro; el cerdo pequeño, su hijito, me ha estado olisqueando los tobillos mientras me follaba a su madre, yo le daba patadas y él volvía al ataque, juguetón. Después de correrme he cogido al pequeñín y le he ahogado en el lago, se ha muerto antes de lo que esperaba.

Al entrar en la casa he hecho la cama de mi hija, la de mi madre y la de mi esposa, me he sentado en el borde de la ducha para levantarme enseguida y desmontar las camas, luego he dejado las piezas arrinconadas en el hueco de la escalera. El sofá no lo he desmontado porque me gusta dormir en él, le he cogido cariño, o lo que sea, quiero decir que no me ha dado por destruirlo, y eso significa mucho para mí.

He llamado a la comisaría mientras mi bebé se ahogaba  con el cable de la línea, que previamente había apretado alrededor de su cuello regordete, mientras confesaba apretaba el cable un poco más hasta que ha eructado y se ha muerto haciendo espuma con los labios apretados.

Me he sentado en la escalera del porche, esperando, y llevo así varios días, con la cuna apestando a mierda y ganas de hacer daño, pero ya no queda nada vivo en casa, ni en el corral.

Con estas fuerzas del orden no vamos a ningún sitio.

Es una vergüenza.

 

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Sobre ladrillos y orgasmos

Por Tankian - 5 de Junio, 2006, 23:45, Categoría: General

El otro día terminé un libro muy interesante llamado “El buda de los suburbios”, escrito por el autor de “Mi hermosa lavandería”, libro que no he leído pero buena película. El caso es que me lo acabé y me pregunté <<¿Qué coño leo ahora?>> y me puse a navegar por Internet, copié una lista de libros recomendados por Pérez Reverte, casi 200 obras, la leí y puse en negrita las que ya he leído, menos de veinte, pero es que la lista me parece demasiado académica para ser del todo real.

Con la lista abierta en el Word abría la base de datos de las bibliotecas de Madrid, que hace tiempo era accesible solamente desde las propias bibliotecas y ahora lo es por internet, así me ahorro viajes a por un libro que no está disponible, voy sobre seguro.

Elegí “Los tres mosqueteros”, que he leído a saltos y no en su totalidad, pero la edición que quería, en dos tomos, tenía solo disponible el tomo I, no el II, que estaba prestado. Para leer el primer tomo y después tener que esperar al segundo…pues lo aplacé. Probé entonces por un libro de Burguess que ahora mismo no recuerdo, en la biblioteca tenían siete libros suyos pero no ese, así que decidí compensarlo cogiendo “La naranja mecánica”.

Como había oído que no es un libro largo decidí coger otro libro. Para ser original guardé la lista de Reverte y puse libro favorito en el Google, escogí un foro en el que la gente decía qué libros recomendaban y elegí el que más se nombraba, casi siempre en primer lugar: “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto Sábato, del que no había leído nada, pese a que queda muy bien decir que Sábato es lo más, y seguramente lo será, lo que está claro es que no es para mí.

He leído 31 páginas y me ha parecido un coñazo, una pérdida de tiempo y un artificio relamido. Todo eso en 31 páginas, desde la primera a la última…por si se trataba de un comienzo pequeñín y me iba a perder una maravilla he ojeado páginas por el medio, por el final…y nada, es todo así, tan pesado en la página 1 como en la 111, lo cual tiene mérito, no se si mayor el de Sábato por escribirlo así o el de os que lo han leído entero y, más aún, hablan bien de la experiencia.

Con cosas como esta me convenzo de que no estoy hecho para obras tan excelsas, de que realmente hay razas mentales y no pertenezco a la élite, pero mi bajeza me permite decir que me duele aún más que se talen árboles cuando veo para qué se usa el papel en algunas ocasiones. Y lo digo mientras leo los orgasmos de los lectores de <<Sobre héroes y tumbas>>, y no me siento sucio, simplemente engañado.

Que ustedes disfruten de su orgía, yo me conformaré con un pajote a la salud de mi próximo libro, sea cual sea.

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Hamlet Fernández

Por Tankian - 5 de Junio, 2006, 23:36, Categoría: General

Nunca había estado en el Teatro Español, el teatro más antiguo de Madrid (creo) y que conserva la misma orientación del corral que le precedió. Me gustó, despide ese  olorcillo a artesano, a pisadas lejanas que siguen taconeando si uno se queda callado y se pone al asunto. Eso sí, como en la época en que se construyó el teatro dejaba más libres a los espectadores no solían estar mucho tiempo sentados, y ahora sí, en este caso dos horas y media de las que más de la mitad me dediqué a retorcerme como una lagartija, buscando la bendita postura que me aliviará el insoportable dolor  justo en la última vértebra, en los confines de lo que viene llamándose culo.

Antes de entrar al teatro me pasé por la puerta de artistas con mi churri a ver si nos tropezábamos con Eduard Fernández, el Hamlet de la función. Nada más llegar pasó Aitor Mazo, fantasma del padre de Hamlet, actorazo de presencia, currante de tele y cine; nos hicimos una foto con Aitor y estuvimos un ratillo charlando con él, es un tío majísimo, muy cercano, nada que ver con la diva de pastel que es Marisa Paredes, que pasó ya con su mohín sufridor y no posó sus divinos ojos en nuestros plebeyos cuerpos, realmente no me importaba ni me importa la Paredes, siempre tan rancia, artificial y afectada. Marisa Paredes es Gertrudis, madre de Hamlet, y se  dedica a gimotear y a levantar la cabeza hacia los focos, por si las fotos.

El caso es que estábamos charlando con Aitor Mazo y llegó Francesc Orellá, un monstruo de las tablas y ocasionalmente del celuloide (cojonudo en “Smoking Room” aguantando las paranoias de Francesc Garrido), nos hicimos una foto con él y fue igualmente simpático y antidivo.

Ya por entonces había pasado correteando Eduard Fernández, dando vueltas con los auriculares en las orejas y el discman en la mano, superconcentrado, y ver cómo se prepara un monstruo de estos para un papel es una experiencia, como ver a Miguel Ángel colocando los pinceles o a Jim Morrison haciendo gárgaras camino del escenario.

Pregunté a los actores si estando tan concentrado Eduard querría hacerse una foto con nosotros, me contestaron que dependía del momento, que con el papel que tenía era comprensible que estuviera así, aislado. De todos modos me dijeron que le entrara, y total, más se perdió en la guerra.

Cuando Eduard Fernández se iba a meter en el teatro tragué saliva y musité <<Eduard, ¿te importaría hacerte una foto con nosotros>> y, oh Allelhuja, dijo que <<claro>> con la misma voz con la que gritaba a Leonor Waitling con su rabia cornuda en “Son de mar”, con la que incitaba al doctor Fausto en “Fausto 5.0” o conversaba con su hermana muerta en “Obaba”. Y joder, pues me giré buscando las cámaras, los micros y todo eso, porque era estar en una película, pero no.

Me hice una foto con él, y él mismo se ofreció para hacerse otra con mi novia, que era la que nos había sacado la anterior. Le solté la frasecita tonta del seguidor <<Oye, que para mí eres el mejor>>, sonrió y dijo <<que no se te pase>> y desapareció del escenario.

En fin, que me hizo mucha ilusión ver a estos pedazo de actores cara a cara antes de disfrutar de su arte, debería incluirse algo así con la entrada para ser un espectador con más perspectiva, porque la magia de ver cómo se transforman después es aún mayor.

Nos reunimos con La China, ilustre comentarista de este blog y del anterior y compi de edificio en el trabajo, y su maromo, Alejandro. Podría contar de qué hablamos, qué tal lo pasamos, que tal feeling hubo en nuestra “primera cita” y todo eso, pero no, para marujear os vais al portal. (cuota para maruj@s, a la salida estaba mi lado Fernando Tejero, fíjate tú)

Nos tomamos un café en la bonita Plaza de Santa Ana, en la puerta del teatro, y entramos dos minutos antes de las 18, hora de la función.

El escenario consiste en una fachada con unas escaleras hacia el interior, una puerta y un balcón, eso ocupa como ¼ parte del escenario, el resto es una cortina negra de fondo y unos escalones que ocupan lo que suelen ser las seis primeras filas del patio de butacas. Y siempre es así, no hay cambios alucinantes en plan “El fantasma de la Ópera”,  que va, aquí el dinero que se suele gastar en tontadas se ha gastado en actorazos, y salimos ganando con el cambio.

La función, como comentaba antes, dura dos horas y media, y sin descanso, pero no se hace lento, sobre todo si no sufres de dolor de culo. Las transiciones entre escenas prácticamente no existen, cuando un personaje desparece por un lado ya están entrando los de la siguiente escena. Eso se llama sentido del ritmo y muchos directores y montadores deberían ver esta obra para ver si aprenden el concepto.

Se ha eliminado mucho barroquismo en el lenguaje del texto original, algo que particularmente agradezco porque si no me gusta especialmente Shakespeare es precisamente por ese engolamiento y esas florituras que tan poco me importan, pero bueno, él escribía como se escribía en su época pero sobre cosas que nadie escribía, y ahí reside su grandeza.

Shakespeare funciona en cualquier época, con cualquier contexto, y es porque habla de odio, locura, envidia, ansia de poder, amor…y eso pasa en todos sitios. Es algo que no suele pasar con otros autores del siglo XVI.

Llama la atención el buen funcionamiento de la práctica totalidad del reparto, pero brillan sobre los demás Jesús Castejón como Polonio, con una comicidad contagiosa y una dicción natural y perfectamente audible, y Eduard Fernández como Hamlet.

El Hamlet de Fernández no es el figurín posador de Olivier o el cargante gritón de Brannagh, este Hamlet es mordaz, peligrosamente atontado, aparentemente débil y afeminado (él dice <<qué dirán de mí…marica?>>)…un ser complejo que pasa en la obra del encogido y sufriente huérfano al vengador ardiente sin más camino que el salvar la honra de su difunto padre. Inmenso Fernández, si señor, loco, cómico, dolido, …todo en el tiempo que dura la representación, entregado siempre al personaje, física y emocionalmente.

Francesc Orellá es el cómico que recita hasta palidecer entre lágrimas y, al segundo, sonreír burlón, tiñiendo de verdad cada palabra. A ver si encuentro tiempo para ver “La tempestad”, en la que Orellá es Próspero, protagonista absoluto.

Aitor Mazo es una presencia  realmente inquietante como espectro y un convincente asesinado  ficticio como actor de la compañía.

Muy entregada Rebeca Valls en su Ofelia, sobre todo ya desquiciada por el dolor, y además canturrea muy bien, logra que sientas compasión por su locura, tan frágil y maltratada.

Del resto no destaca nadie, están todos bien, más que correctos, si bien me chirria un poco que Helio Pedregal declame como si estuviera anunciando algo e Ivan Hermes me recuerde tanto a la forma de actuar que imperaba en series como “Al salir de clase” o “Upa Dance”, pero supongo que con el tiempo ganará presencia con la voz, porque físicamente es un actor potente y muy expresivo.

Realmente perdí trozos de texto porque no estoy acostumbrado a ver clásicos, tanto que esta ha sido mi primera vez, y apenas me ha dolido, me ha dejado con ganas de mambo.

La recomiendo muy mucho, aunque sea para poder contarle a los nietos que uno vio el Hamlet de Eduard Fernández, que eso viste mucho.

  

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