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Mr.Tell, un jefecillo más

Por Tankian - 16 de Junio, 2006, 0:32, Categoría: General

Mr.Tell es alto, Mr. Tell está delgado, Mr. Tell viste siempre traje de marca, Mr. Tell lleva el pelo como si le hubiera lamido la cabeza una vaca, Mr. Tell luce moreno Zaplana, Mr. Tell habla como el pedante de Cifras y Letras, Mr. Tell se escaquea de su trabajo, Mr. Tell es feo, Mr. Tell es uno más entre un millón…

Mr. Tell es mi jefe, no directamente, pero es el cliente de mi jefe y si le pica un huevo mi jefe le rasca uno mientras Wellcome le lame el otro con fruición y profesionalidad, ante todo profesionalidad.

Mr. Tell apareció por la recepción ayer sobre las 16:20, jugaba España, todo el edificio estaba viendo el partido, yo lo escuchaba en la radio que tenemos en recepción. Mr. Tell me dijo que la apagara, que aquí se viene a trabajar, que nuestras horas están muy bien pagadas, que la radio da mala imagen, que en la recepción no se lee ni se escucha nada, que se lo va a decir a mi inspector, que la próxima vez que me vea será algo serio…todo eso con pausas pedantes y su nuez asquerosa reptando por su cuello arrugado, Glup Glup, un alien morenito que ha venido al planeta a ser guay.

Como todos tragamos con incompetentes como Mr. Tell mandando las cosas son como son y yo no dije nada, exceptuando heroicos comentarios como “no hay nadie, la radio no molesta” o “sí, de acuerdo, tiene razón” y el contestaba “por supuesto” estirando su cuello de pavo real guruguruguru y aleteando con su maletín de imitación de piel, e hinchaba el asunto diciendo que me lo  había dicho varias veces, que es mentira, pero sabía que podía decir lo que quisiera porque yo no podía plantarle cara porque él ha chupado más rabos que yo y por eso de él depende que yo tenga este trabajo y me provoca para que le parta la cara y poder hundirme.

Mr. Tell tiene una mascota que se llama Wellcome, es un viejo senil y un hijo de puta de los que viven para superar la propia hijoputez. Wellcome habla a Mr. Tell como si fuera el mismísimo príncipe de Dinamarca y no un superejecutivo amoral y amargado. Wellcome hace cucamonas a su jefecito, da saltitos y le besa el prepucio, Mucha y Mr. Tell sonríe y le dice “Ven, Wellcome, ven y dame besitos de abuela en la polla…j eje je, que suenen, j eje je” y el perrito lo hace  y por eso cuando llegó Navidad Mr. Tell le dio un sobre con dinero a Wellcome como felicitación, por ser un buen perro, y se lo dio delante de los demás. Los demás hacemos nuestro trabajo y, además, tapamos los huecos que deja Wellcome, calmamos las quejas  de los trabajadores del edificio, arreglamos los marrones…pero el perrito se fue feliz y contento a casa con su sobre en la boca, y nosotros no, por malos.

Mr. Tell es un irresponsable, pone cosas de mala calidad en el edificio y se rompen y la gente se le queja pero él nunca da la cara, nos manda a los demás a mentir porque él está ocupado follándose a su caniche en su chalet de triunfador. Hay fugas de agua, cortes de luz, goteras…y no hace nada hasta que no tiene otra salida.

Aquí ha habido inundaciones de noche habiendo un compañero en el edificio, otro ha roto el móvil, el ordenador, la central de incendios, el walkie, no ha sabido atender a los clientes, les ha tratado mal…un primor, y no ha pasado nada, ni una bronquita, algún pellizquito de monja.

Yo llevo casi tres años aquí, nunca han robado estando yo, nunca se ha inundado nada, no se ha recibido jamás queja sobre mi trabajo…será suerte pero es lo que hay, porque seguro que tengo muchos fallos, me equivoco al ordenar la prensa por las mañanas o me equivoco al anotar algo, lo que sea…no hay quejas, y eso no lo puede decir nadie de los que trabajan en mi puesto. Pero, amigo mío, escucho la radio y eso es imperdonable, mejor ser un incompetente y hacer tu trabajo como el culo que cumplirlo con la radio de fondo.

Dijo Mr. Tell que mis horas estaban muy bien pagadas…a lo mejor está bien pagada su putísima madre, porque si yo me limito a trabajar 40 horas a la semana cobro 600 €, que es prácticamente lo que pago de alquiler, haciendo 40 horas extras no llego ni a los 800 €, así que no sé a quién coño le pagan bien mis horas, porque a mí no es. Seguramente si a Mr. Tell le pagaran 600€ al mes no sería tan meticuloso y tan profesional, incluso hasta Wellcome sería menos lameculos cobrando eso,  pero no, pese a que Wellcome desempeña el mismo trabajo que un servidor él cobra más porque sí, porque él lo vale…él se ocupa de figurar haga o no haga y uno ve la mentira y cómo la gente se lo come y a uno no le sale ser tan despreciable y se calla y todo se acumula y la mierda cada vez tapa más y ahora ya respiro por un tubito, hasta que se me rompa, y en esas tendré que revolverme y morder la yugular del primero que me cruce, y se acabó lo que se daba.

Mr. Tell dijo que se iba a chivar a mi jefe, el mismo jefe que aparece por el trabajo un par de veces al año, el mismo que solo llama para pedir cosas, nunca para preguntar si hace falta algo, nunca para ayudar, porque el debería preocuparse por sus trabajadores, facilitar las cosas, pero es aún peor que Mr.Tell y se ha convertido en un amargado que no tiene vida propia y se dedica a estropear la de los demás por cuatro duros. Seguramente fue encargado en Telepizza o McDonalds y dio el salto lógico, ser inspector de una empresa de servicios, un negrero con título, un explotado cuya labor es pisotear a los demás explotados.

Yo no quiero ser jefe, prefiero dormir sin remordimientos, poder mirar a la gente a la cara y no tener que llevar rodilleras al trabajo.

Mr. Tell, rece usted, o reza tú, porque mi cobardía me mantenga mucho tiempo en este trabajo, porque lo primero que haré cuando me vaya será meterte la radio por el culo y enchufarla, así por una vez podrás decir que te molesta escucharla. Cabrón.

Por cierto, la radio la volví a poner cuando te fuiste a dar por culo por ahí, e intentaré hacer menos todavía en el trabajo porque si por horas bien pagadas hay que hacerlo bien lo normal es que por cobrar una mierda haya que hacerlo mal, hay que ser consecuente. A lo mejor dedico el tiempo libre a ayudar al prójimo y me follo a tu parienta, que con un marido como tú seguro que se ha quedado sin huellas en los dedos de tanto frotarse.

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