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6 de Julio, 2006

Sánchez-Dragó y la literatura yogurín

Por Tankian - 6 de Julio, 2006, 23:59, Categoría: General

No se puede ser ortodoxo a la hora de escribir porque te dicen que te limitas a copiar a los clásicos, tampoco se puede ser rompedor porque te clasifican inmediatamente de típico escritor joven que se cree Bukowski, Miller, Houellebecq o cualquiera de esos. El caso es que uno no puede ser genuino porque no le dejan, porque parece ser que todo está inventado en la literatura y todo lo que uno haga es un plagio, una burla o un chapucero intento de algo.

El otro día vi “Las noches blancas”, un programilla en el que Sánchez Dragó suele reunirse con sus amigos marqueses, fachillas y sosos para murmurar conjuros atávicos y reírse de los progres, y es que Don Fernando se justifica pensando que cuando era joven y locuelo era liberal y ahora, con la edad, ha madurado y por eso es de derechas. Y claro, es su justificación y es muy válida, yo prefiero pensar que lo que pasa es que chochea y por eso es de derechas, o le gustaría serlo.

El caso es que en ocasiones veo el programa si el tema que tratan o los invitados me estimulan, que los estímulos hay que aprovecharlos en estos tiempos de sentir poco deseando sentir menos. Los invitados hablaban de escritores jóvenes, de lo que piensan, de las generaciones en las que meten a Loriga, Mañas, Etxeberría y más como si todos fueran lo mismo . Entre los invitados estaba un editor cuyo nombre no recuerdo, de Lengua de trapo, un escritor de treintaymuchos con aire de bonachón fumao, un tal Andrés Barba que parece ser que es el nuevo rebelde guapetón de la literatura española (la verdad es que la mayoría de cosas que decía parecían sacadas de mi cabeza, así que en cuanto acabe los libros que estoy leyendo atacaré los suyos, a ver si es todo pose), una tal Paula nomeacuerdo a la que Sánchez Dragó alabó varias veces, supongo que esperanzado con que su fama de follador tántrico, su figura de autor maduro y sabio y la candidez (digamos tontería) que despedía la niña le sirvieran para pasarla por la piedra, aunque es justo reconocer que era guapilla y con cierto aire de nínfula digna de sacrilegio. Completaban la mesa un escritor de novela negra que se dedicaba a ridiculizar las reflexiones de los más jóvenes y una rubia tintada feucha que iba de guay y no paraba de repetir “no habléis de mí, yo no tengo sexo”, lo cuál no pongo en duda. Ah, también estaba David Barba, autor de la biografía de Nacho Vidal, que se dedicó a meterle palos a los editores,  siempre mirando al editor de la mesa que, socarronamente, le dijo que si quería que le publicaran debería rebajar ese odio.

Estuvo entretenida la cosa, era como otro piso más en lo que suelo escuchar sobre lo que leemos. Si a veces tengo que escuchar cómo me dicen que gente como King o Pérez Reverte son literatura para primerizos en la tertulia lo que se decía era que los autores que leen los que a mí me cuentan esos rollos son para los que empiezan, o sea que el pez grande se come al pequeño y luego llega otro que se come al grande y así hasta la RAE, donde los peces ya ni razonan por qué comen lo que comen.

Y es verdad, a veces me bajo relatos o novelas de gente de mi edad o más joven y el 80% es lo mismo, follar, beber, drogarse, autodestruirse…como un anuncio de Hugo Boss pero sin censura. Y claro, si la gente de esta edad ve que su generación escribe eso pues acaba haciendo lo mismo, porque además es lo más fácil, no  es necesario comerse la cabeza cuando puedes escribir sobre lo que haces o sobre lo que te gustaría hacer, además sin necesidad de saber expresarte, porque lo que se lleva es escribir sin normas. Y bueno, es cómodo, yo mismo me olvido de esas cosas cuando escribo, porque estoy de acuerdo con la rubia de bote en una cosa, y es que la sociedad ha cambiado mucho y es un proceso lógico el que lleva a que hoy no se escriba como  escribía Fernando de Rojas, Quevedo, Stendhal, Baroja y…Bukowski.

Creo que el tiempo distorsiona y crea mitos falsos, y eso de la generación perdida ha pasado a ser para los listos de hoy día como la generación del 27 para los de la posguerra, y me parece que no tiene por qué ser así. Yo he leído dos libros de Bukowski y otros dos de Houellebcq porque algunas personas me habían dicho que leyéndome seguro que me gustaban…pues vaya chasco, me parecen malos a rabiar, los dos, sobre todo Bukowski,…los dos libros y los fragmentos sueltos que he leído son lo mismo, tipo “Soy lo peor, bebo, me emborracho, escribo a máquina, sudo, ya ni follo, sudo mas y bebo y lo que bebo lo sudo…alguien me habla y no hago ni puto caso porque es la hora del vodka y me dicen que soy un genio y yo lo agradezco eructando..” todo es así y ahora la gente que lee eso piensa que los demás son unos animalicos, pobres ignorantes…pues no, es cuestión de gustos y yo puedo entender que la gente lea eso y quiera escribir así, y lo envidio porque pienso que ese estilo es muy fácil de usar y con esta moda habrán millones de Bukowsuellebecqs  en las librerías y todos nos emborracharemos y follaremos con niñas y todo será oscuro y sucio y feo, e iremos a la tele a soltar frases de manual para que las marujas se tapen la boca y sueñen con mojarnos el cimbel.

He llegado a la conclusión de que todo es válido y nada es malo ni bueno absolutamente, para mí todo eso del realismo sucio me cansa, me aburro, pero eso no quita que para otros sea lo que soñaban leer, y no creo que sea ni una cosa ni la otra; creo que los libros están ahí, son papel con letras, y cada uno los lee y los valora como quiere, y el mismo libro es realmente una infinidad de libros, tantos como lectores tenga. Pero claro, todos tenemos derecho a cagarnos en lo que no nos gusta, y sobre todo en los que nos quieran llevar por su caminito.

Es que con esto de los bandos y los tópicos acabamos siendo incoherentes, como Andrés Barba, que criticaba que muchos autores jóvenes buscan el escandalizar por escandalizar, y lo demás es hueco e intranscendente, pero a continuación habla de un libro suyo en el que un hombre tiene una relación con una menor disminuida psíquica…pero dice que no es para escandalizar, que el libro habla de amor, de soledad, de….lo que sea; pues vale, si te creemos no digas que los demás escriben para escandalizar, todos tenemos derecho a que crean lo que digamos de nuestras obras,  creo yo.

Es que hay muchos artistas que escandalizan por lo que son y cuando dejan de serlo no escandalizan, por ende no venden, y al final se transforman en una imitación de lo que eran para seguir en la brecha. Sólo hay que ver a Sabina, que lleva años publicando chorraditas llenas de metáforas canallas y reflexiones supergeniales, y en las entrevistas se piensa las respuestas como si le estuvieran preguntando por su epitafio…y como Sabina Bukowski, comido por su propio mito, copiándose  a sí mismo y vendiendo mierda a los que le leían…así empieza el último libro de Easton Ellis, “Lunar Park” <<Creo que te copias muy bien>> o algo así, y es que irremediablemente acabamos  plagiándonos cuando vemos que no tenemos nada nuevo en el horizonte, y es lícito, lo malo es que los lectores no nos demos cuenta  y nos comamos lo que nos sirven.

Creo que los jóvenes que realmente amamos la literatura estamos empezando a caer en lo que criticamos de los viejos; los veteranos piensan que lo se escribe desde hace tiempo es mierda y que la literatura se murió prácticamente hace un siglo. Pero ahora solo molan los párrafos llenos de comas, la primera persona, el tremendismo, los tacos…y sí, a mí me mola porque si dejo ir los dedos es así como suelo escribir…pero pensar que lo demás es mierda y que lo diferente es malo es hacer lo mismo, excluir y ser sectarios.

Bueno, ni voy a releer este artículo porque huele a contradicciones que apesta, pero supongo que volveré sobre el tema porque en un par de semanas el debate continuará en el programa de Sánchez Dragó.

Ah, agradecería que alguien me recomendara algo de Sánchez Dragó que realmente merezca la pena, porque no he leído ningún libro suyo y siento curiosidad, pero he oído que tiene verdaderos peñazos y no quisiera entrar pisando en falso. Gracias.

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El hábito hace al ermitaño

Por Tankian - 6 de Julio, 2006, 23:50, Categoría: General

Me estoy volviendo hosco, mi mayor temor, antes veía a gente  como yo y me juraba que nunca sería así, ni de coña. Pues sí, cada vez me gusta menos estar con la gente, me aburre.

Cuando iba al instituto y a la universidad me imaginaba que me paraba a hablar con cualquiera que me encontrara por la calle porque seguramente mucha gente pensaría lo mismo y se estaban perdiendo grandes amistades y conversaciones por los convencionalismos. Incluso algunas veces llevé a la práctica mi teoría y hablaba a gente que veía sola, a ver qué tal, y la mayoría soltaban alguna excusa y se iba, otros ni contestaban…todo muy triste, aunque un par de veces hubo buen rollo y hablamos un rato de tonterías, y esas veces me volvía  a casa contento, como un gilipollas, como el niño de “Cadena de favores”.

Ahora no, desde hace unos años me cansa tener que hablar con la gente, me incoada y me gustaría tener un mando para hacerles desaparecer cuando me canse, me pasa lo mismo con muchas cosas; a veces veo que ha salido un juego para la play y se convierte en prioridad y me excito penando en los vicios que me voy a pegar (básicamente para rentabilizarla, porque la tengo muerta de risa), o leo sobre algún libro y se transforma en el libro soñado, el que debo leer pero ya, es como un mono., y luego cojo el libro y me da la pereza y a veces ni llego a la mitad…es lo que me pasaba con las chicas cuado era más joven, que me llena mucho más el hecho de conseguir que el de disfrutar. Me siento imbécil por eso, pero tengo la esperanza de que sea una enfermedad o algo así, como los que acumulan basura o los que se comen las uñas.

A veces me acuerdo de alguna persona que pertenezca a mi pasado y me flipo imaginando que será de ella, si se acordará de mí, si se habrá casado…una locura, y luego si consigo localizarla todo se limita a un Hola y algunas chorraditas y luego ya no tienes nada que hablar porque no hay gustos comunes, no piensas igual y es un coñazo y prefieres estar mirando el techo que seguir hablando.

Otras veces me obsesiono con quedar con alguien y cuando se va acercando el día se me van quitando las ganas y las ganas de quedar ahora son ganas de encontrar alguna excusa. Y no tiene lógica porque si tengo ganas de ver a  alguien  no tiene sentido que luego me arrepienta aún antes de verla. No sé si me explico porque ni yo mismo lo entiendo.

La verdad es que no sé el porqué de este cambio, pero yo tenia ciento y muchos contactos en el Messenger y de repente  me puse a borrar y me quedé con menos de la mitad, me volví selectivo y borré también del móvil a la gente que no me hace aporta nada, y claro, a mucha gente le pasará lo mismo conmigo, que no aporto nada a casi nadie, y al final no sé si seré un ermitaño, y lo peor es que no sé si me gustaría.

Creo que ahora soy más frío, seguramente porque hace tiempo me desencantó eso de la amistad y las relaciones humanas, he visto como mucha gente se olvida con el tiempo y no te llaman ni se acuerdan de uno, y al final tú haces lo mismo y todo es como una espiral de indiferencia y las relaciones se rompen y todos nos vamos alejado más unos de otros.

Claro, lo pienso y es muy triste, pero luego llega la hora de  la verdad y cada vez me apetece menos relacionarme, me sigue apasionando que se me ocurra y planear la cita, pero luego reflexiono y pasa lo que pasa. La única forma es improvisar para que no me tiempo a pensar.

Por lo pronto el sábado tengo una boda, y sé la fecha desde el año pasado y parece que voy a ir, y eso me parece un gran logro, sobre todo teniendo en cuenta que hasta llevaré corbata, un verdadero suplicio para mí. Sí que he tenido impulsos de no ir, sobre todo ahora que queda tan poco, pero es un reto que quiero lograr, quizás sea el principio de una nueva era. O lo que es lo mismo, el final de un nuevo ermitaño.

Si alguien pasa por Madrid y quiere tomar un café que me avise….pero con poco tiempo, por si acaso.

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