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Al calorcillo del King

Por Tankian - 24 de Septiembre, 2006, 8:52, Categoría: General

En el último mes han sido editados en castellano dos libros de Stephen King,  un ensayo sobre  el terror en la literatura y el cine desde los años 50 llamado “Danza Macabra” y una novela clásica de zombies llamada “Cell” que, como es costumbre en todo lo que escribe King, ya está a puntito de hacerse película.

Lo curioso, y vergonzoso, es que “Danza Macabra” fue escrito en 1981 y no ha llegado a España hasta 25 años después, aunque se suele decir que nunca es tarde si la dicha es buena. Solamente he leído el prólogo y  la verdad es que ya tengo ganitas de empezarlo, lo haré cuando acabe de escribir esto. King  me parece un maestro escribiendo, pero ante todo con los relatos, y después pondría al mismo nivel al King novelista y al ensayista. Es un tío muy divertido que tiene un don muy importante para mí: le basta un par de páginas para crear un acercamiento con el lector, y eso se agradece a la hora de leerle hablando de lo que le gusta, lo que le disgusta…

Ya disfruté muchísimo leyendo “Mientras escribo”, que en teoría era un libro en el quería hablar sobre el oficio de escritor, y lo mejor es que habla de ello pero a su puta bola, perdiéndose y volviéndose a encontrar, hablándote como si estuviera tomando un cubata contigo, y siempre manteniendo el ritmo, algo que se pierde muchas veces en aras de un uso del lenguaje preciosista que resulta tedioso para ignorantes como yo (véase el Ulises, En busca del tiempo perdido, Antonio Gala y, sobre todo, el Mortal y rosa de Umbral, un escritor cojonudo cuando se centra y un gran articulista casi siempre). Hay gente a la que parece que un libro tiene que darle dolor de cabeza para decir que es bueno, y se olvida en ocasiones que un escritor debe anteponer lo que cuenta a cómo lo cuenta, siempre que se pueda se debe trabajar la forma, pero nunca anteponerla a la historia.

King casi siempre engancha por lo que cuenta, y además lo cuenta con una habilidad evidente, dominando como pocos las jergas, haciendo mucho más cercanos a sus personajes. Es un gran observador del lenguaje, y además lo que aprende observando lo suele plasmar con bastante fidelidad, y eso se nota.

He leído creo que todo lo que ha publicado King en Castellano, salvo la serie de La Torre Oscura, que no me interesa en absoluto porque la literatura de fantasía con sus brujas, hadas, duendes, elfos y su puta madre me resbalan bastante. Desde que sufrió un grave accidente en 1999 ha escrito muy poco, así que en los últimos 7 años he leído muy poco de King y mucho que no tiene nada que ver con él y su mundo. Eso me ha hecho tener a King como parte de mi adolescencia, y con el tiempo llegué a tener casi la convicción de que lo que dice mucha gente es la verdad: que Stephen King no es más que un escritor de best sellers en cadena que es válido quizás para empezar a leer, nada más, no se le puede poner al lado de los “grandes”.

Pues bien, tengo 28 años, leo bastante, cada vez soy más selectivo con lo que leo y si algo no me gusta pasadas unas páginas lo dejo. He leído cosas Goethe, García Márquez, Baroja, Tolstoi, Burgess, Proust, Joyce, Gala, Easton Ellis, Poe, Lovecraft, Matheson,…y varios más de los que muchos suelen citar como Grandes…y, en fin, que aún haya gente que cite a Bukowski como referente y hable condescendientemente de King, pues da que pensar.

King lleva años siendo un clásico, incluso los que en sus comienzos le apaleaban desde las Universidades decanas de USA ahora imparten cursos sobre su obra, supongo que escocidos en la mayoría de los casos. La crítica que le consideraba como un autor menor lleva años reconociendo su oficio, premiándole cada vez más en el ámbito ajeno a la literatura de terror, y es que sobre King hay mucho tópico, mucha tontería que ahorra a mucha gente el pensar antes de hablar.

No son pocas las veces que al nombrar a Stephen King me contestan “es que no me gustan sus películas”, y es que desde hace bastante tiempo los libros no se leen, se ven las películas que los adaptan y con eso ya está el trabajo hecho. En fin, ellos se lo pierden, pero lo gracioso del tema es que la peña opina sobre el libro aunque no lo lea, y dando golpes en la mesa, cargaditos de razón.

La gran mayoría de las veces en que alguien me dice que King no le gusta o que es un Dan Brown más y aprieto un poco resulta que no han leído nada o casi nada de King,  pero opinan y dan lugar a esos tópicos tan tontos que a la larga orientan a nuevos lectores por caminos que muchas veces no son los más acertados.

Hace un par de días me leí “La planta”, una novela que King distribuyó por entregas y de venta exclusiva por Internet, la primera vez que se hacía algo así. Si bien no es lo mejor que ha escrito he vuelto a descubrir la sensación de que un amigo me cuenta una historia sobre gente que conozco, y esa sensación me ha hecho recordar las tardes en la biblioteca del Parque Lo Morant de Alicante, los sábados en los que madrugaba para esperar en la puerta a que la abrieran y me tenían que echar al cerrar. Esas tardes devorando los clásicos juveniles de Alfaguara, los Barco de Vapor, leyendo las aventuras del capitán Achab, de  Robinson Crusoe, Miguel Strogoff,  Tom Sawyer, Mr. Fogg…horas y horas ausente, sin ver a los abuelos que leían los periódicos sentados conmigo, sin advertir a las niñas que cuchicheaban compartiendo el Super Pop.

En esos años aprendí lo que me gustaba leer, me metía dentro de los libros y no estaba contaminado por tantas opiniones, tanto esnobismo y tanto culturillas, que si , que está bien que todos opinemos, pero si es sobre lo que se conoce mejor, porque cuando un niño empieza a leer es susceptible y creo que hay que dar consejos, no despreciar ni ser categóricos, porque así se puede ver más claro que se es un poco idiota.

En esa misma biblioteca descubrí a Stephen King y allí me acojono, me hizo reír y me hizo llorar, me cautivo igual que mis lecturas juveniles pero ya hablándome de cosas más serias, me hizo crecer leyéndole, cuando iban pasando los años yo aprendía que la inocencia, las buenas intenciones, la magia, la verdad y muchas más cosas se iban con el tiempo, con la niñez iba dejando muchas cosas, casi todas buenas, y aún las echo de menos, quizás más que antes. Pero King me seguía atrapando, yo descubría libros en la escuela, en el instituto, leía al Lazarillo, al Arcipestre, a Baroja, La Celestina, a Lorca, Hernández, Manrique, Delibes, Ortega, Galdós…y eso me enriquecía, me fascinaba en algunos casos, pero cuando volvía a King seguía la misma sensación, ya familiar, conocida, y tan intensa como el primer día, cuando mis dedos se pararon en la edición manoseada de “Cementerio viviente” en aquella biblioteca, a los 11 añitos.

Ahí seguía ese calor de la hoguera de las historias de King mientras yo crecía, y aunque he estado años vagando a la corriente de los que me recomendaban y dejaban de recomendar, aunque le he sido infiel en estos años, he vuelto a leerle y lo he hecho con una tonta sonrisa en la jeta, seguramente la misma que se me dibujaba de niño, y solo eso me sobra para decir que Stephen King es un genio, esta con los grandes desde hace mucho, y para mí es el más grande. Que algo me atrape igual que cuando era un enano, ahora que estoy tan asqueado con tantas cosas, demasiado triste demasiadas veces, demasiado resabiado para lo poco que sé…pues eso significa algo, joder, y no es que yo sea anormal, que también, porque hay muchísima gente a la que le pasa lo mismo con King, con Verne, Dumas, Stevenson, Dickens…

Así que me relamo y este es mi último párrafo, porque me espera “Danza Macabra” y, cuando lo termine “Cell”. Me esperan sensaciones que siempre de hecho de menos, y no pienso dejar pasar ni un gramo de ese calor, porque puede llegar el día que hasta eso se apague, y quiero que al menos me quede el recuerdo.

Por cierto, en la mudanza desde Alicante se perdió una bolsa de viaje cargada con la práctica totalidad de la bibliografía de Stephen King, muchos regalos y varios pagados repartiendo publicidad, en el telepizza y otros trabajillos…ahora que vuelvo a zambullirme en Kinglandia me propongo un reto, comprarme al menos un libro de King por mes, eso sí, ediciones de bolsillo muy económicas, que después el interior dice lo mismo. Tengo una estantería vacía y quiero que la ocupen esos libros que desaparecieron, o al menos sus reencarnaciones. Si alguien sabe de alguna librería en Madrid que tenga ediciones en bolsillo de King baratillas que me lo diga. Es más, si alguno reniega de King y quiere desprenderse de sus libros…pues aquí estoy.

Ciao, lectores constantes.

 

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