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28 de Junio, 2007

Un mal necesario

Por Tankian - 28 de Junio, 2007, 12:45, Categoría: General

No me gusta lo militar, no desde 1945 hacia acá, y es que después de eso que se sigan fabricando armas y enseñando a gente a usarlas me parece vergonzoso. No me interesa nada que tenga que ver con los ejércitos actuales, no me gusta lo que representan. Pero no soy tonto, o no tanto.

Uno ve manifestaciones, lee manifiestos que dicen que tienen que desaparecer los ejércitos, que los soldados son asesinos,…claro, vamos a disolver el ejército y sustituimos la bandera gigante de Colón por una más grande todavía y blanca blanquísima; con ese coherente gesto seguro que nadie nos ataca ni nos hace pupa.

Aunque no nos guste llevamos muchos siglos matándonos, se han creado, dividido y borrado imperios, reinos, países…se podría decir sin miedo a equivocarse que debemos grandes avances y cosas cojonudas que disfrutamos ahora a mucha sangre derramada y muchas burradas que se han vivido en numerosos campos de batalla. Es una mierda pero somos así, por mucho que tengamos dvd, pc, mp3, pda y todo eso seguimos queriendo lo que es nuestro y seguimos teniendo esos impulsos que ahora pasamos la vida frenando.

Los ejércitos son necesarios y como es así uno puede rechazar lo que significa que tengan que existir, pero mientras las cosas sigan como están  son imprescindibles. Desarrollan una labor humanitaria que realmente no valoramos lo suficiente, por hacer ese tipo de cosas muchos siguen exculpando a la iglesia después de siglos negros.

Yo mismo tengo dos primos hermanos militares de los que quieren serlo, profesionales, que cobran por ello y se han metido porque les atraía, ya sea por el dinero o por vocación, eso es otra cuestión. El caso es que uno de ellos es sargento y el año pasado estuvo unos meses en Kosovo, y allí ya no hay tiros, la guerra terminó hace unos años; los soldados están allí porque desde que se acabó el conflicto ya no vemos esa zona por la tele y pensamos que todo está cojonudamente, y no es así, por allí las cosas siguen mal y la gente tiene pánico, desconfían de todo y necesitan gente que les ayude a volver a empezar, y los soldados están allí para eso.

Otra cosa es toda esa caspa y ese fanatismo inherente al castrismo, esos que confían en que un día de estos salan los tanques a la calle y esto vuelva a ser la Es pa ñaaa que tiene que ser. Realmente creo que se debería dejar claro que el ejército va con los tiempos y, aunque comparado con la Iglesia son modernos que te rilas, cortarles las alitas a tanto gañan. Supongo que la inexorabilidad de la naturaleza irá rejuveneciendo las altas escalas militares y todo ese olor a rancio desparecerá del todo.

Eso sí, yo odio lo militar pero reconozco su valor en la actualidad, pero lo que no entiendo es con qué razones se manda a chavales de 18 o 19 años a lugares conflictivos y además sin la protección necesaria.

Yo no hice la mili porque coincidiendo con mi última prórroga por la universidad se acabó el rollo, y de todos modos no la habría hecho, habría cumplido el trámite en la cruz roja o algo por el estilo, habría sido igualmente útil pero no habría traicionado mis principios. De todos modos no sé como sería la mili en tiempos de mi padre, que decía aquello que tanto hemos oído de “Lo que te hace falta a ti es hacer la mili, a ver si espabilas”, porque a todos los de mi generación que han cumplido el servicio militar les he oído lo mismo, que se pasaron los meses tocándose los huevos y trotando.

Mucha mierda de saludar a los jefes, que si, señor, lo que diga, señor, a fregar con el cepillo el suelo, soldado, a hacer flexiones…mucha mierda de esa disciplina denigrante que tantos machos ha creado (y tantos suicidio y mano dura familiar a provocado) pero eso cuando se te ponen delante unos fundamentalistas no te sirve para nada. A lo mejor me equivoco y si le dices a Mohamed que no dispare, señor, que le hago unas flexiones, a lo mejor el hombre te deja ir.

Esta semana han muerto 6 chavales en el Líbano, el más joven de 18 y el mayor de 21, varios de ellos en el ejército por la seguridad económica según sus familiares. Estaban allí para ayudar a la gente, para calmar los ánimos y evitar otros años de muertos en esa zona tan castigada, pero se sabe que los grupos terroristas siguen dando palos y que allí hay que tener en cuenta la posibilidad de atentados, se sabe porque cuando se les mandó allí se reconoció el riesgo.

El tema es el de siempre, que estamos explotados como cabrones para con nuestro dinero hacer más ricos a los ricos, para que los políticos vivan por encima de sus posibilidades, para todas las tonterías que quieras, pero los chavales que van allí a dar el callo han sido reventados dentro de un carro español porque es una mierda no preparada para bombas sin refuerzos ni inhibidor de frecuencia, que se ve que los han agotado para los coches de los ministros, alcaldes, concejales, empresarios y demás escoria, porque esos sí que no salen a la calle sin su cochazo blindado y con su antenita inhibidora, y eso que no están en territorio enemigo, o sí.  Que le hablen a Aznar de blindajes, que a lo mejor puede contestar sin que se le note la enfermedad mental que le padecemos.

En fin, mis condolencias a las familias  de estos chavales y, como cantaba Serj Tankian

Why don't presidents fight the war?

Why do they always send the poor?

 

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Cap. VII

Por Tankian - 28 de Junio, 2007, 12:44, Categoría: PROYECTO KICKAPOO

VII

La librería ocupaba la planta baja de una casa de madera oscura de tres plantas que estaba separada del muro del cementerio por un estrecho pasillo al fondo del que se adivinaba una extensión de vegetación salvaje.

-Con estos vecinos no tendrá problemas de ruidos-no le hacía gracia su propio comentario, pero ese anciano le parecía menos afable que por teléfono y pretendía romper el hielo. Gaunt se giró y le miró frunciendo el ceño, miró hacia el cementerio y volvió clavarle los ojos. Charlie se tensó ante la de repente evidente necesidad de salir corriendo, de huir de ese hombre.

-No, diablos, no…son muy formales- y se carcajeó rascándose la cabeza, y Charlie lo hizo más alto todavía, liberó la tensión golpeándose los muslos con las manos. Gaunt calló y él no tardo un segundo en secundarle, por si las moscas.

Entraron en la librería, Hendrix se quedó sentado al sol, mirando hacia la carretera, cuando Charlie iba a llamarle volvió la cabeza y con la mirada le dijo que le esperaba ahí mismo.

-Espere aquí, señor Combs, tengo una limonada en la nevera y por lo que está sudando estoy seguro de que me la va a agradecer- desapareció por una puerta detrás de un pequeño mostrador sin esperar una contestación.

Charlie observó la tienda y puede decirse que fue un flechazo; olvidó el puente, el cementerio y su maldita cruz, solamente quería beberse de un trago un vaso de limonada bien fría y firmar lo que le pusieran delante.

La librería propiamente dicha, desde la puerta hasta el mostrador, eran unos 60 m2, casi la mitad de la que había vendido en Castle Rock, de sobra para un pueblo como Kickapoo y, según unos cálculos improvisados, teniendo en cuenta las diferencias entre uno y otro sitios estaba prácticamente seguro de que el dinero de la venta le bastaría para comprar toda la casa, si es que no le sobraba algo. Las paredes laterales desde la puerta estaban cubiertas de suelo  a  techo (unos 3 metros)  por unas estanterías de algo más de diez pisos bien surtidas, con pocos huecos visibles. En la pared de entrada la puerta estaba escoltada por tres expositores giratorios repletos de best sellers de bolsillo, desde la colección de lomo rosa Mary Higgins Clark a la serie de Misery de Paul Sheldon, sin olvidar  unos cuantos libros de autoayuda escritos en dos días.

En la pared opuesta no había libros, a la izquierda el mencionado mostrador 1’5m de ancho, la puerta del almacén a la derecha de la pared, sobre ella apoyada una larga escalera mecánica con ruedas,  en el centro un mapa enorme de Maine con una langosta dibujada en cada esquina y tras el mostrador la puerta por la que ya volvía Gaunt con una jarra de limonada en una mano y dos jarras en la otra.

-Veo que la primera impresión ha sido buena- llenó las dos jarras y le tendió una a Charlie. Estaba deliciosa, demasiado deliciosa, bebió tanto seguido que los dientes le pinchaban- Ahora le enseñaré el almacén, que es casi tan grande como  esto, tras la puerta por la que he ido y vuelto hay una pequeña cocina que tiene salida al jardín trasero, abandonado desde hace mucho porque no me interesa demasiado la jardinería, pero con grandes posibilidades si le gusta ese mundillo, o eso me ha dicho mucha gente. Al lado de la cocina está la escalera que comunica con los dos pisos superiores, han sido los aposentos de mi familia desde la fundación del pueblo y doy por hecho que los querrá adquirir…

-Ciertamente había pensado en el paquete completo, sí, a no ser que haya algún inconveniente-

-No, ninguno, de hecho en cuanto cerremos el trato comenzaré a empacar y el día que llegue usted yo ya estaré bien lejos de Kickapoo.

Charlie apuró la jarra y se apoyó en el mostrador, estaba caliente, era agradable.

-Bien, señor Gaunt, cuénteme por qué deja esta maravilla, ponga una cantidad y le prometo una respuesta inmediata

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