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Julio del 2007

El actor perfecto

Por Tankian - 31 de Julio, 2007, 10:40, Categoría: Cine

Hace unos días escribía aquí sobre Al Pacino y su rivalidad, más desde fuera que por ellos mismos, durante toda su carrera. En un punto del artículo daba unos ejemplos de actores que podrían representar a diferentes generaciones y en el último grupo incluí a Daniel Day-Lewis, y aunque sus compañeros de línea me parecen todos grandes intérpretes creo que el tío Dany es un caso aparte.

Está claro que no se puede ser categórico en casi nada porque uno siempre corre el riesgo de equivocarse o al menos de exagerar. Voy a permitirme la licencia y diré que el señor Day-Lewis me parece el actor más apabullante de la historia del cine. Véase el detalle, no he dicho el mejor para que la licencia no fuera demasiada.

Yo soy un cinéfilo tardío, de pequeño me tragué muchísimos clásicos porque era lo único que podía verse en la tele y los recuerdo casi todos tras cortinas de tedio y cabezadas con babilla, de ahí que no me atraiga la mayoría del cine de la llamada época dorada de Hollywood, salvo honrosísimas excepciones.

Cuando ya tenía 8 o 9 años empecé a devorar películas gracias a dos descubrimientos: mi vecino Eduardo, que era un videoclub andante, y los videoclubs, que eran, junto a la biblioteca del parque Lo Morant, mis particulares refugios.

Recuerdo cuando estuve tres días desde que salía del colegio hasta que cerraba en la biblioteca de la Plaza de Argel esperando a que me devolvieran Batman, ya que había leído el libro de la peli y me parecía muy adulto ver la peli del libro. Como mi madre no sabía que pasaba las horas allí y no en casa de mi amigo Gonza, tal y como le había contado, cuando se enteró me castigó…efectivamente, el castigo fue no ver la película.

El caso es que desde esa edad veía todas las películas que podía pero no me interesaba más allá, los únicos actores que reconocía eran Stallone, Swarzenegger y Brigitte Nielsen. Con la llegada al instituto descubrí la biblioteca de Virgen del Remedio, donde iba a menudo a sobarle el culo a una bibliotecaria a la que le gustaba que se lo sobaran y a leer el fotogramas, que fue para mí lo nunca visto. Gracias a ella cuando descubrí a Daniel Day-Lewis ya tenía un fondo de armario cinéfilo suficientemente coqueto.

Fue en una noche de 1993, la luna se asomaba perezosa tras los jirones de nube cuando yo…en fin, que estaba de visita en Madrid, me aburría porque tenía 15 años y se supone que a esa edad te aburren los mayores y decidí irme al cine a la sesión de las 22:30 al cine Benlliure, el cuál creo que ya no existe.

La película era “En el nombre del padre”  de Jim Sheridan, y realmente no la elegí porque ese era el único cine cercano a la casa de mi tía y por tanto el único al que me dejaban ir solo a esas horas. Me sonaba del Fotogramas pero muy a lo lejos, así que entré sin esperar nada.

Hoy día me sigue pareciendo un peliculón espectacular la mires por donde la mires, por su historia, su ritmo, su banda sonora, sus interpretaciones…pero aquella noche lo que destacaba era el protagonista, el melenudo.

Desde la primera vez que sale en la pantalla noté que tenía fuerza, algo especial; en la parte del interrogatorio ya estábamos media platea pegados al respaldo, pero la escena que me ganó para siempre fue una que parece ser que alucina a alguien más porque la he encontrado en el youtube. En versión original, como debe ser, este es Gerry Conlon (Day Lewis) recibiendo a su padre Giuseppe (el enorme Pete Postlewite) en su celda.

Hay otra escena que siempre que la veo me pone los pelos de punta pero no la encuentro, a ver si la recorto, la subo y la pongo por aquí. Si habéis visto la película es aquella en la que habla de cómo pasa el tiempo en la cárcel mirando como gotea el grifo y a continuación comienza a enrollarse una cinta en la cabeza…im-prezionante.

Creo que aquella epifanía fue el verdadero punto de salida de mi yo cinéfilo, que el interés por aquel actor me llevó a interesarme por lo que había más allá de las películas que veía.

Mucha gente que reconoce el alto nivel que mantiene Day-Lewis apuntan a continuación que con lo poco que trabaja es más fácil, si bien con ello puede que tenga menos posibilidades de hacer papeles malos pero también de hacer aún más papeles buenos, quién sabe.

Televisión y apariciones cortas aparte habrá hecho unas 15 películas más o menos ( como curiosidad, uno de sus primeros papeles con frase fue en “Ghandi”, donde es un racista que se encara con Ghandi), y yo diría que de esas al menos 7 son grandísimos trabajos: “Mi hermosa lavandería” (esa dualidad, ese  chico tan duro, tan frío, y luego tan apasionado y tan sensible), “Mi pie izquierdo” (la había visto en la tele antes de ver “En el nombre del padre” y estaba convencido de que el actor realmente era tetrapléjico. Su único oscar hasta la fecha.), “En el nombre del padre” (su segunda nominación), “The boxer” (quizá la menos visual pero de una complejidad enorme, muy poderosa), “Gangs of New York” (incluso los que desprecian la película le destacan. Seguramente el villano más real y odioso que he visto en una pantalla. Su tercera nominación), “La edad de la inociencia” (primera con Scorsese y una de las pocas películas de época que me gustan. Otra lección de interpretación minimalista) y “La balada de Jack y Rose” (tiene como 2 o 3 años, está dirigida por su mujer, hija de Arthur Miller, y o no se ha estrenado en España o se hizo de puntillas. Un trabajo impresionante).

Luego tiene algunas cosas como la versión de “Motín a bordo” que hizo con Anthony Hopkins, “El último mohicano” ( si bien la película no es de mi gusto creo que no se puede hacer más potente ese papel) o una película interesante como es “La insoportable levedad del ser”.

En resúmen, que me parece el mejor actor que he visto y además me mola ese carácter que dicen tiene, muy suyo. El hombre se cansó del cine y se fue a trabajar de zapatero a Florencia, y tuvo que ser el mismísimo Scorsese el que le convenciera para volver.

A finales de este año o principios del próximo llega su último trabajo, dirigido por Paul Thomas Anderson ( el que parió esa maravilla llamada “Magnolia”). Con esos dos juntos si hace casi 20 años me pasé las horas en el videoclub por Batman qué no haré delante del emule por esa película…iré pensando en algo raro.

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Cap XIV

Por Tankian - 30 de Julio, 2007, 21:01, Categoría: PROYECTO KICKAPOO

XIV

Las manos le temblaban y el puntero del ratón en la pantalla se tambaleaba sin rumbo de un punto a otro de la misma. El mensaje estaba abierto pero aún Charlie no se atrevía a mirarlo, no había reunido el coraje suficiente para leer lo que ese misterioso vecino quería mostrarle. Charlie miraba a la pantalla pero con los ojos vacíos, sin fijarse en nada de lo que había, con pequeñas pero inminentes lágrimas brotando de sus lacrimales. Sacó el paquete de tabaco y con el pulso alterado sacó otro cigarro y se lo llevó rápidamente a la boca. Cogió aire por la boca y lo exhaló suavemente varias veces, tratando de relajarse de algún modo. Cuando por fin pudo relajarse se inclinó sobre la pantalla apoyando los codos en el escritorio, rodeando así el teclado del ordenador. Clavó su mirada llorosa sobre la pantalla y leyó el mensaje… pero no había nada escrito. Como un resorte echó el cuerpo hacia atrás que cayó como muerto en el respaldo del asiento. El cuerpo aun le temblaba pero se le escapó una risa de alivio, la cual iba apareciendo a rachas debido al aun latente nerviosismo. El mail lo habría mandado algún bromista, habría visto la dirección en cualquier sitio y solo querría asustar a algún desconocido. Charlie echó la ceniza sobre su mano y se levantó, cerró la ventana del e-mail y apagó la pantalla.

Tras la tensión a Charlie lo que mejor le venía era una copa. Aun con una sonrisa en los labios fue yendo hacia la cocina, cogió el whiskey de uno de los armarios superiores un copa y se lo sirvió sentado en la mesa, pensando en la de cosas que podrían pasarle ahora que había comenzado de nuevo, que todo  iba a ser diferente y que las horas ya no pasarían muertas una tras otra, agarradas de la mano y gritando en manada al pobre Charlie, burlándose de lo solo que estaba ahora en el mundo. Se acabó.

Apuró las últimas gotas de whiskey que quedaban aun rezagadas en el fondo del vaso y se acostó. Lo último que pensó al acostarse mientras miraba hacia la pantalla del ordenador que desde esa posición le daba la espalda a lo lejos, habitaciones más allá de la suya, fue lo mucho que le apetecía encontrar gente nueva en Kickapoo.

 

<<No hay salida, sigue la luz de entre las ramas, corre, corre, ¡corre!>>

 

 

Charlie despertó. El corazón palpitaba con una fuerza descomunal, como si quisiera salir de la cárcel de hueso y carne y ver la luz que nunca había podido ver. Charlie se mantuvo inclinado sobre sus rodillas en la cama mirando a su alrededor. Giró poco a poco la cabeza, como cuando tienes la certeza de que algo te va a ocurrir y te da miedo afrontarlo pero tu curiosidad natural te impulsa y no puedes evitar mirar. La pantalla del ordenador estaba encendida. A lo lejos, dos habitaciones más allá la luz blanca que desprendía el monitor le daba un ambiente espectral a la vieja habitación repleta de estanterías y libros que las poblaban, observando todos de espaldas, sin atreverse a girar el lomo y mirar de frente a la pantalla y lo que esta escondía.

Charlie se acercó sigiloso hacia la pantalla, aun con las gotas de sudor surcando húmedos caminos por sus sienes. Se detuvo detrás de la pantalla, planteándose si sentarse delante de esta y ver lo que pasaba o acostarse y esperar a que la luz del sol permitiese que todo se viera más claro y pudiese pensar más tranquilamente. Finalmente decidió sentarse y ver que ocurría. La pantalla mostraba de nuevo aquel e-mail, pero esta vez no había sido él quien lo había abierto. Miró a un lado y a otro pero no vio a nadie, las manos comenzaron a temblarle y no pudo detener sus piernas mientras estas se agitaban de una manera desmesurada. El mensaje era el mismo. Nada. No había escrita ni una sola letra pero entonces Charlie se dio cuenta de algo que antes había pasado por alto. Había un vídeo adjuntado al mail. Presionó sobre él con el ratón y la ventana de “abrir”, “guardar” y “cancelar” apareció, pero Charlie no sabía que hacer, sentía un miedo atroz de abrirlo y ver lo que pudiera ser aquel vídeo. Cuando esto sucedía en las películas Charlie siempre había criticado la extremada e irreal valentía de los personajes, pero entonces lo entendió y no podía apagar y acostarse de nuevo sin saber lo que mostrara aquel video, así que lo abrió.

En el video aparecía una ventana tras la cual se podía apreciar un escritorio con un montón de papeles desordenados y algún libro de edición de bolsillo desperdigado por la mesa. No había nadie en el vídeo, el cual tenía una calidad lamentable y de vez en cuando se desenfocaba y volvía a enfocarse, pudiendo apreciar en ciertos momentos con un mayor detalle lo que aquella habitación desconocida ocultaba. Charlie lo miró atónito tratando de encontrar alguna pista de por qué lo habían enviado a él aquel vídeo. Pero nada, y entonces el vídeo terminó. La luz de la pantalla hacía que la vista de Charlie se emborronase por unos instantes,y cuando giró la cabeza para ver por detrás de la pantalla pudo ver pegada al umbral de la puerta que conectaba con la siguiente habitación a una chica. Charlie no pudo contener un leve grito que salió arañando su garganta, se echó hacia atrás bruscamente en la silla y se llevó las manos a la boca. Algunas lágrima comenzaron a aflorar de sus ojos y el corazón entonces empezó a latir más rápido aun de lo que ya estaba. Cuando su vista se aclaró la chica ya no estaba. Lo poco que pudo distinguir de la chica es que era joven, el pelo enmarañado, con rastros de lo que antes podía haber sido una larga melena rizada, la cabeza estaba inclinada levemente hacia atrás y unos ojos que saltaban de sus órbitas le miraban fijamente, haciendo muecas de odio y asco con la boca. Charlie no se atrevió a salir de la habitación en toda la noche y al tiempo se quedó dormido en la silla del escritorio.

 

<< Jamás podrás conocer los secretos de lo que se esconde al otro lado. >>

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Empatía

Por Tankian - 25 de Julio, 2007, 0:56, Categoría: Paranoids

El hombre tararea el taconeo de sus zapatos italianos en el parking, mira la hora varias veces en el trayecto para escuchar el susurro de la tela acariciándole el antebrazo, se monta en el coche y se mira en el retrovisor, intenta alzar las cejas pero le duele porque su gesto natural es el ceño fruncido, el eterno enfado. Durante un segundo añora una cara, la suya, pero el tacto del volante le hacen volver en sí. Es grande y eso es lo que vale.

Hoy ha despedido a otro, un cuarentón que acumulaba demasiados retrasos porque su hijo está enfermo, o eso dice. Le ha llamado al despacho sin hablarle, con gestos, como se debe hacer. El personaje se ha quedado de pie delante de la mesa frotándose las manos en los pantalones, llenando de sudor asqueroso los pantalones del traje, el cerdo, con sus ojeras y el pelo pegajoso y esa vocecilla que es un gemido como si fuera  una puta vieja.

Cuando le ha puesto delante el finiquito se le ha quedado mirando y ha contado mentalmente hasta que el otro se ha puesto a llorar, a balbucear, a temblar…oh dios, se ha excitado y cuando el tipo se ha largado con su chaqueta barata en el brazo a cerrado con pestillo y se ha masturbado imaginando que se follaba a su mujer mientras él y su niño moribundo le miraban con los ojos vidriosos. Si eso no era poder qué coño importaba con lo bien que le sentaba.

El hombre llega a su chalet, deja el coche detrás del mini de su mujer y entra, cuando cierra la puerta emite un gemido y se le caen las llaves y cuando caen acierta a comprender que suenan como una sola llave.

No está en su casa.

Está en el extremo de un pasillo, a su izquierda un mueble blanco horroroso y una foto, un niño escuálido en una silla para niños pequeños y una mujer gorda sonriendo mientras le coge una mano.

El hombre avanza hacia la luz anaranjada que sale de una habitación, en la cama el niño de la foto es un adolescente desnudo con las piernas peludas y muy delgado que observa el techo con la lengua colgando. La gorda está arrodillada a su lado y le lava el culo con una esponja grande y llena de mierda, llora mientras lo hace y suspira, de vez en cuando para y le acaricia la cabeza al chico, que gruñe sin dejar de mirar al techo.

El hombre gira y sale corriendo de la casa y desde fuera es su chalet y su coche aún está caliente y coge el móvil y llama a su mujer.

-Oye…soy yo

-¿Cómo?...-es su mujer, suena rara

-Que soy yo, dónde estás?

-Disculpe, se ha equivocado, ¿por quién pregunta?-al fondo un hombre habla, dentro del chalet el chico ladra, o algo así.

-Mira, no estoy para tonterías…-se oyen unos chasquidos en la línea y habla un hombre

-Oiga, ya le han dicho que se ha equivocado, déjelo ya

-Tú….tú-es él, le ha reconocido la vocecilla, pero no habla igual, habla más alto y vocaliza más…habla como él (“como hablabas tú, imbécil”, dice alguien)

-Hijo de puta, a mí no me vas a…-la gorda sale llorando de la casa, se tambalea y grita, se acerca a él con las palmas de las manos goteando de algo que apesta

-Que te den-y cuelga.

La mujer se abalanza contra él y le abraza y tira de su ropa y huele a muerto, a podrido, el chico gruñe y el gruñido se multiplica y rebota como si el cielo fuera un techo y estuvieran todos encerrados. Él móvil cae y revienta y se queda parpadeando la pantalla y emite un zumbido que suena como una risa asmática. La mujer se derrumba y los gruñidos son más agudos y el coche no está, el chalet tampoco, todo es una habitación amarillenta y el chico se retuerce y se golpea la coronilla contra la cabecera de la cama y yo lanzo alaridos y el reloj se me funde en el brazo y desaparece debajo de la piel y el tic tac tic tac tic tac me está quebrando la cabeza desde dentro y la mujer repta por el pasillo y aparece al otro lado de la puerta suplicando y sorbiéndose los mocos y yo doy saltos porque no sé qué coño hacer y la puerta se cierra y por las esquinas unos altavoces invisibles escupen mi nombre “AL DES-PA-CHO” y lo repite sin cesar y entre vez y vez crepita como aceite hirviendo y el chico golpea la pared con sus garras y la mujer está abollando la puerta y escucho sus pisadas corriendo por el pasillo al otro lado de la pared y todo da vueltas y no sé quién soy y no quiero saberlo.

 

 

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Mi querida musa

Por Tankian - 25 de Julio, 2007, 0:54, Categoría: Paranoids

Si miras hacia arriba me verás y al verme querrás llorar y el sufrimiento será seco porque de mí depende que las lágrimas te refresquen las pestañas y puedo decir qué forma tendrán las gotas que caigan y hasta donde se deslizarán; las lágrimas podrán aliviarte si así lo quiero o abrasarte si me guía el odio.

Yo tengo la pluma y todo lo que tú ves grande es para mí un montoncillo de letras que puedo derrumbar con un chasquido de mis dedos, tu mundo no es nada, no lo olvides. Si quieres que todo siga como está trátame bien, que no se te ocurra desparecer ni un día porque cuando quieras contarme algo puede que ya no me interese.

Si te quejas del frío puedo describir ráfagas heladoras que te hagan tiritar y estarás desnuda en plena calle tiritando mientras a tu alrededor la gente camina acalorada y te lanzan miradas agresivas, serás el hazmerreír y las madres animarán a sus tímidos hijos para que te violen y serás la más puta y nadie te respetará, y te dolerá todo y siempre y cada vez más, ad infinitum.

Todo eso lo haré si no vuelves a guiarme desde el pedestal de soberbia que te has labrado a mi costa, tu poder ya no es el que era porque puedo borrarlo y no serás más que otro personaje que se muere asfixiado en mi bloqueo.

Sigue bloqueándome, mantenme a raya, hazlo si lo disfrutas, pero hazlo sin dejar de vigilar tu nuca porque no oirás mis pasos ni mi respiración, o sí, quién sabe, todo el tiempo que tu ausencia me deja lo dedicaré a escribir la escena más excelsa que se haya escrito, la de tu muerte.

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Paci sí, Paci no

Por Tankian - 21 de Julio, 2007, 9:17, Categoría: Cine

Hace unos días cogí el libro "Conversaciones con Al Pacino" de Larry Grobel, de la biblioteca, que son esos sitios en los que se pueden coger libros y leerlos sin pagar ni un duro, libros que van más allá de boñigas como "El código Da Vinci" o "La Biblia de barro", que parece que los regalen en el metro, qué manía les he cogido.

El caso es que me ha parecido una lectura muy interesante porque el señor Pacino me parece un tipo muy digno de ser escuchado. Leer sobre él me ha transformado como un humilde Saulo arrojado por su brioso caballo…bueno, no tanto, pero ha cambiado mi opinión sobre él, si bien llevaba una temporada rumiando el tema.

Si hablamos de generaciones de actores podríamos decir que al principio los grandes eran Chaplin, Keaton o Chaney, luego llegaron los Brando, Clift o Newman ( si bien Newman fue al principio eclipsado por Brando, que era mucho Brando) y a continuación se habla de Pacino, De Niro, Nicholson y Hoffman como los más grandes a partir de los 70. Yo diría, como opinión propia, que la siguiente generación puede ser la de Penn, Depp, Day-Lewis o Norton.

Cada uno tendrá sus favoritos y cada cuál confeccionaría una lista de los mejores de todos los tiempos escogiendo un poco de cada generación, y seguramente muchísimos coincidirían incluyendo a Pacino y De Niro, yo entre ellos.

Siempre se ha enfrentado a los dos comparándolos, inventando enemistades y cosas así, lo malo es que los dos son muy listos y se han pasado esas cosas por el forro y, según dice el mismo Pacino, son amigos desde más de 30 años, actuaron juntos en "Heat"  y van a repetir en breve en un thriller de bajo presupuesto.

Como otros tantos yo también elegí a mi ganador en esa eterna comparación, me quede con Bobby, seguramente uno de los tres grandes de la historia, si bien ya no le veo tan claramente en el primer puesto como antes.

Pacino comenta un par de veces lo inteligente que está siendo De Niro al hacer estos papeles cómicos en los que se ha especializado, parece envidiarle  por ello pero creo que de boquilla; todos sabemos que si Pacino quiere hacer una comedia muchos directores y productores se romperán el culo por dársela, pero él sigue a lo suyo, a crecer como actor, cosa que De Niro hace tiempo que tiene aparcado.

Ciertamente los dos empezaron con una serie de películas que quitan el hipo y por la misma época, los dos en New York; la diferencia es que Pacino pasó al cine ya con un nombre en el teatro ( no tanto como Brando, cierto es) y De Niro, habiendo hecho mucho teatro, llegó al cine poco a poco, con una serie de títulos menores como preludio a su gran debut en "Malas Calles" de Scorsese, para enlazar  con "El Padrino II", "Taxi Driver" o "Novecento".

Pacino llegó al cine con sigilo con un papel previamente rechazado por Jim Morrison, el de un yanqui en "Pánico en Needle Park", película dura a reivindicar. Tuvo la gran suerte de que Coppola se emperró en tenerlo en "El Padrino" y no pudo tener presentación mejor, y lejos de relajarse realizó grandes trabajos en "Serpico"o "Tarde de perros", aparte de la segunda parte de "El Padrino" en la que, solamente dos años después de la primera, cargaba sobre sus hombros con el peso de la historia, curiosamente compartido con De Niro, que interpretaba a su padre en la juventud. (sinceramente creo que el Vito Corleone de De Niro es bastante más real que el de Brando, que cayó en la caricatura).

La gran diferencia es que Pacino tiene un carisma, una fuerza que no veo en De Niro, y ese poderío le ha colgado en muchas habitaciones, bien como Serpico ( el mismísimo Tony Manero le alababa antes de irse a la disco), Michael Corleone o Tony Montana. De Niro no tiene esa faceta icónica, es una figura más lejana, más tranquila, si bien parece ser que en persona es al contrario, es bastante más nervioso que Pacino.

De acuerdo en que los dos tuvieron un comienzo abrumador, pero creo que con el tiempo la curva de De Niro ha bajado de forma mucho más pronunciada que la de Pacino, que ha tenido algunos errores pero mantiene un nivel más que aceptable, salvando con su presencia cosas infumables, cosa que no ha pasado con De Niro.

Se ha acusado a Pacino de que lleva varios años abusando del histrionismo, y yo pienso que de vez en cuando es así (gran parte de "Heat"o "Pactar con el diablo" si bien sin esa exageración su Diablo no habría sido tan atractivo) pero que levante la mano el actor veterano que no recurre a tics después de tantas películas. No creo de todos modos que Pacino sea un actor que suela sobreinterpretar, más bien al contrario, creo que lo que pasa es que se suele relajar a veces, se deja llevar y por eso se le ve esa cara de ido, de no tener cobertura.

En fin, que creo que en la primera mitad de sus carreras De Niro y Pacino casi casi estaban empatados, pero desde entonces creo que el bueno de Al  ha tomado cierta ventaja.

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1408, La pinícula

Por Tankian - 14 de Julio, 2007, 0:37, Categoría: Cine

Hace unos meses recomendé un relato de Stephen King, probablemente el relato de terror mejor escrito que me he encontrado. Su título es “1408” y es la típica narración de habitación de hotel embrujada, tan típico como eficiente. El lugar embrujado es viejísimo en la literatura y se ha usado hasta la saciedad porque por mucho que lo veamos pone en alerta partes de nuestro cerebro que funcionan pese a la repetición.

Por aquel entonces os colgué el relato en cuestión y mi intuición me dice que, salvo honrosas excepciones, la peña pasó hasta el mismo ojal de leérselo, peor para ellos. Mi admiración por ese relato me llevó a publicar aquí mi particular contribución al genero de hotel encantado bajo el título de “La suite de los suicidas”, cutre contribución ante todo por su finalización, y eso que no pintaba mal en pleno parto.

Como sé que es más fácil y sencillo ver la peli que leer lo que se adapta ( y también es bastante peor casi siempre) anuncio que el viernes que viene, día 20, se estrena en España la adaptación a pantalla grande de “1408”, si bien un servidor ya ha tenido la ocasión de verla. En su día colgué el trailer, y si os llamó un poquito la atención ya estáis tardando en ver la película.

Ante todo es evidente desde el primer fotograma que la gente que hace la película disfruta dando miedo al público. En ocasiones me pasa con alguna película, que la primera imagen me dice “eh nene, estoy aquí para que lo pases bien”, y esta es una de esas veces. Esa musiquita tan bien puesta con los faros del coche recortando la lluvia…cualquier amante del terror pujante de los 80 sabe de lo que hablo, de un mundo aparte que es para gente como nosotros, con gustos tan raros.

Ciertamente la película cuenta con el pastizal de los Weinstein y eso inevitablemente la hace demasiado poco “distinta” porque las cámaras son de las buenas, los efectos, el sonido…y que cuando hay tanto que gastar hay que romper cosas, eso está claro.

El póster que más he visto por ahí del film, y que os pongo por aquí, no me gusta nada porque después de ver la película creo que no le hace justicia, parece un póster para algo más familiar, más de masas, y si bien en USA está pisando fuerte (King, Jackson y Cusack, casi nadie al aparato) aquí está por ver cómo la van a vender.

Samuel L. Jackson saldrá unos diez minutos, prácticamente todos ellos al principio, y cumple a la perfección con su papel de gerente que intenta convencer a Cusack pero parece esconder algo que sospechamos pero no queremos acabar de conocer.

John Cusack no hace de John Cusack y eso ya es extraordinario de por sí; carga con todo el peso de la película (apenas hay planos sin su jeta) en un rol muy intenso en el que tiene que jugar con emociones de esas con las que sueña Steven Seagal. Vemos en la cara de Cusack el viaje de un descreído pragmático hacia un desquiciado  que sobrepasa con creces sus propios límites.

En el debe, como ya dije antes, que tarde o temprano tiene que caer alguna escena espectacular con mucho ruido y cosas rompiéndose, pero quitando eso el uso de la fotografía, los efectos especiales y especialmente los de sonido (a destacar ese momento en el que a punto estaréis de desatascaros el oído).

En fin, una bocanada de aire fresco para el cine de terror, que no vive su mejor época, y una más para el lado de “buenas adaptaciones de Stephen King”.en la balanza. Es una película que requiere un revisionado, seguramente lo haré en la sala de cine, pero estoy rumboso y me atrevo a decir que es una de las tres mejores películas del género en lo que llevamos de década.

 

 

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Cap XIII

Por Tankian - 12 de Julio, 2007, 13:05, Categoría: PROYECTO KICKAPOO

XIII

El supermercado era grande y profusamente iluminado, como un quirófano o una nave alienígena; Charlie se quedó parado en la entrada hasta que el chorro de aire frío que despedía una rejilla le empezó a escocer en la nuca. Se llevó la mano al bolsillo trasero del pantalón y palpó el rectángulo de la cartera con la lascivia de una cazafortunas sobando su Visa platino. Así se sentía de repente, con unas ganas tremendas de comprar cosas, como si aquello fuera una joyería de Sunset Boulevard y no un “Sammy’s Price” (ni le sonaba, ni puñetera falta que le hacía).

Por el hilo musical Garth Brooks cantaba sobre un descapotable y una jovencita en el arcén, Charlie caminaba marcando el ritmo con el cuello pese a que odiaba el country desde su más tierna infancia. Cogió un carro y pasó por la barra de entrada, encima de la estantería de bollería un cártel impreso con varios dibujitos del Word confirmaba que en pedidos superiores a los 30$ el reparto a domicilio era gratuito. Charlie metió en el carro una cesta de plástico para coger lo que iba a necesitar ese día y el resto pediría que se lo llevaran.

Recorrió los pasillos tomando impulso y subiéndose a la barra trasera del carro para deslizarse unos metros, saltaba en cuanto veía algo que coger y silbaba las canciones que susurraban los altavoces. No había nadie exceptuando a la cajera, una chica regordeta que leía una revista mientras estiraba un chicle. Todas las estanterías estaban repletas y exquisitamente ordenadas pero no había rastro de reponedores, no había reponedores en la costa, pensó Charlie antes de empezar a reír sin saber bien por qué, la chica levantó la vista, le miro durante un par de segundos, hizo una pompa y volvió a su lectura.

Charlie llenó el carro de todo lo que se suponía que debía tener una cocina bien surtida, la cesta era una mitad de chocolates y zumos y la otra un pastel de atún para microondas y varias bolsitas de frutos secos, eso sería su sustento hasta que le llegara el resto.

Cuando  rellenó la hoja de pedido y se la devolvió a la cajera esperaba que ésta hiciera algún comentario sobre la dirección o que algún gesto la delatara, pero se limitó a darle la copia e informarle de que a primera hora de la mañana se lo llevarían porque el muchacho encargado estaba examinándose en Derry. Charlie le agradeció la atención a la coronilla de la chica, que había vuelto a agachar la cabeza, y salió con sus bolsas al exterior, a ese mundo caluroso en el que no se cantaba sobre banjos y montones de heno.

 

En el corto trayecto entre el supermercado y su casa Charlie se comió dos barritas Mars, un bote de zumo de mora y un puñado de almendras azucaradas. Este curioso ansia por devorar azúcares y conservantes parecía eclipsar algo que no encajaba, una pieza en la cabeza de Charlie que no estaba donde tenía que estar. A Charlie nunca le había gustado demasiado el dulce, aún recordaba las broncas a Laura por comer esas guarrerías a escondidas. Quizá ese repentino impulso glotón era un acto inconsciente de recuerdo, una reafirmación ahora que huía de su pasado, una aclaración ante quien correspondiera.

 

Charlie metió el contenido de las bolsas en la nevera y dejó el pastel de atún en un plato al lado del microondas, lo agujereó con el dedo y se lo chupó, algo que no había hecho desde que su madre le regañó por agujerear la tarta de manzana de su duodécimo cumpleaños.

Se sentó en el taburete tras el mostrador de la librería y encendió el ordenador que había instalado al lado de la caja registradora que había limpiado y que le encantaba conservar. Con el ordenador podía acceder a la Red de Libreros de Maine y a las direcciones electrónicas de los principales proveedores, con lo cuál los procedimientos eran mucho más rápidos y los pedidos se gestionaban en bastante menos tiempo que con Gaunt, que seguía apostando por el correo postal porque los ordenadores no le inspiraban ninguna confianza.

Había puesto un cartel en la puerta anunciando la reapertura para el día 10, lo que le dejaba seis días para terminar la base de datos con todos los volúmenes con los que contaba en la librería. Gaunt le había dejado sus listados a máquina pero estaban llenos de anotaciones y correcciones y Charlie llevaba demasiado tiempo en el perverso mundo de los inventarios informatizados y no pensaba abandonarlo.

Abrió la base de datos, había introducido seis folios de la lista de Gaunt y le quedaban otros treinta, por lo tanto tenía que ponerse en serio si quería tenerlo todo a tiempo, más cuando al pasar todos los listaos podría saber qué pedido hacer y no le apetecía empezar con retrasos en su llegada al pueblo; Gaunt le advirtió de que la gente en Kickapoo era muy exigente con los libros, eran algo muy importante en la comunidad y ser su librero podía ser como ser el alcalde o el sheriff, pero ser un mal librero podía ser mala cosa.

Sonó el aviso de nuevo correo electrónico, Charlie miró el reloj del ordenador, llevaba unas cuatro horas tecleando, por las rendijas de  la persiana de la puerta  se colaba el sol aún con fuerza. Encendió un cigarrillo y entró en la bandeja de entrada entornando los ojos.

Efectivamente tenía un mensaje nuevo recibido a las 18:13 del 4/06/2007, el remitente estaba en blanco y el Asunto era EL VECINO DEL MURO DE AL LADO. Charlie abrió la captura que había hecho en su día en el Google Earth y la observó con atención. No había duda, el único muro vecino a su casa era el del cementerio.

El cigarrillo le quemó un dedo y lo arrojó al suelo maldiciendo entre dientes. Se acomodó en el taburete y abrió el mensaje de su vecino.

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Homofobipsys redux

Por Tankian - 7 de Julio, 2007, 0:23, Categoría: General

Siempre he pensado que el desfile del  orgullo gay pierde significado cuando no quedan cosas que pedir. Esta movida parece ser que comenzó hace tiempo en New York como un grito por parte de una comunidad más amplia de lo que se cree que se sentía ahogada con tanto prejuicio y la criminalización de su condición.

En España es cierto que desde hace poco estamos en una posición privilegiada en lo referente a la normalización y la integración de homosexuales en la sociedad, personalmente me parece escandalosamente tarde pero más vale tarde que nunca y aunque fuera solamente por ver escupir espuma por la boca a los engendros del foro de la familia me doy por satisfecho.

Con la reciente celebración de la semana del orgullo gay europea (europride) en Madrid algunos canales han recordado cómo está el percal a lo largo y ancho del planeta; viendo el panorama me retracto en parte y pienso  que sigue siendo necesario el día del orgullo gay, y digo en parte porque no comparto la forma que tienen muchos de participar, porque estoy convencido de que ir por ahí pidiendo a la gente que te estruje las tetas, niños ojipláticos incluidos, no va a ayudar a terminar con la caza al homosexual que se sigue practicando en 70 países, más bien perjudica.

No soy un experto en el ambiente porque no me he movido por él, conozco a gente que sí lo conoce, tanto heteros  como no heteros, que eso también es verdad. Por lo que yo veo pasa una cosa, que existe una imagen del mundo gay en la que prima la promiscuidad, el vicio, las enfermedades venéreas y las drogas, esa imagen sienta como un tiro a muchísima gente homosexual que no es partidaria de ese rollo ghetto y se siente perjudicada; también ocurre que muchos gays salen de una vida opresiva por la falta de comprensión familiar y ven eso como su salida, el tesoro al otro lado del arcoiris…y es cierto que hay una parte de la comunidad que es víctima de esa imagen, del cliché que confunden y siguen como la manera genuina de ser gay.

Creo que la imagen que dan algunos en los desfiles daña realmente los objetivos que teóricamente persiguen, se mezclan dos cosas que creo que hay que mantener definidas y separadas. Que se haga una manifestación pidiendo que se acabe de una puta vez con la homofobia y cuando se termine que empiece la fiesta y que desbarre quien quiera, pero bailotear con el culo al viento es una cosa y clamar por tus derechos es otra.

Si se pide la igualdad, que manda cojones que haga falta, es una incongruencia hacerlo predicando lo contrario.

De todos modos la culpa no la tienen ellos sino los hijos de puta y las hijas de puta homófobos y homófobas que siguen campando, no ya por esos 70 países que matan y encarcelan a los homosexuales, sino por esta España mía, esta España nuestra, porque aquí la diferencia es que los que mandan han dando grandes pasos, pero por la calle siguen los prejuicios y las animaladas.

Yo tengo la desgracia de tener entre mis familiares a más de una persona homófona, cada uno a su manera, y si lo que me inspira esa faceta suya es simple repugnancia es porque son familia y hay algo que me sujeta. Mucha gente se escuda precisamente en la educación para justificar su homofobia y a mí me da la risa, si eso fuera así yo sería un cerdo homófono y no lo soy, seguramente porque he leído sobre el tema.

Ese es el problema de la homofobia en España, y supongo que en otros lugares, que los que lo son lo son sin saber por qué y como todo axioma retrógrado es así y punto, y no hace falta basarse en algo porque lo que es es y se acabó.

He discutido con varias personas sobre el tema y ninguna, sin excepción, me ha podido razonar su rechazo a la homosexualidad, nadie. Siempre escucho las mismas burradas <<Es una enfermedad…por que?...porque sí, se sabe>> (científicamente hace mucho que no es discutible esta cuestión, por algo la ciencia se lleva tan mal con los que se basan en la fe, en creer sin necesidad de pruebas); <<Si yo no digo nada, que cada uno haga lo que quiera, pero yo no quiero tener nada que ver con ellos>> (esos son la hostia porque creen que como les permiten ser como quieran son muy tolerantes, pero a distancia); <<Que se casen me parece bien, pero no que adopten porque un niño necesita un padre y una madre (se puede añadir que puede que se vuelva gay)>> (hace un par de días decía una catedrática de la universidad de Sevilla que no existe ningún estudio de los muchos que hay que demuestre que los niños criados fuera del modelo padre-madre vean perjudicado su desarrollo y educación. Como apunte personal añadiría que hasta que se ha aprobado la ley de adopción la gran mayoría de homosexuales nacidos en España crecieron con padre y madre y a su vez muchísimos niños han crecido sin padre, sin madre o sin los dos).

También están los que anuncias a los cuatro vientos que tienen amigos gays como si eso les hiciera más guays, te lo cuentan como justificando, como si tuvieras que felicitarles. <<Si yo tengo amigos gays, pero..>>, como que hay cosas que están por encima de uno mismo, que intenta ser amigo de los gays pero no puede luchar contra la evidencia.

Muchos homófobos hablan de la homosexualidad como una enfermedad contagiosa y me jode que no tengan razón en eso tampoco. La homosexualidad no es contagiosa, pero la intolerancia y el salvajismo sí.

Quizá en lugar de prohibir la adopción a los homosexuales habría que capar por decreto a los homófobos e impedirles educar a los niños de las siguientes generaciones.

Seguro que nos iría mejor.

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Cap. XII

Por Tankian - 7 de Julio, 2007, 0:22, Categoría: PROYECTO KICKAPOO

XII

Mudarse implica muchos cambios, pero a Kickapoo aun más, y Charlie era consciente de esto. En gran medida era un intento de romper con su pasado, pero no todo había sido desgraciado, para nada. Aun quería conservar todas las cosas de Laura, y seguramente lo haría durante toda la vida.

Charlie se quedó contemplando la oscura pantalla vacía del televisor durante unos minutos tras apagarla. Era una Telefunken antigua, de aquellas que tenían los botones de los canales a la derecha y que al apagarla la imagen se iba diluyendo y concentrando hacia el centro, acabando en una delgada línea blanca, como si todo el universo se condensara en un solo punto y luego dejaba tras de sí un rastro blanco de polvo incandescente. Sacó un paquete de tabaco que había comprado antes de llegar a Kickapoo, cogió un cigarro del interior y lo acompañó con la mano suavemente hasta la boca, saboreando cada instante antes de encenderlo.

Tenía la costumbre de chupar el filtro antes de encendérselo para que este no se quedara pegado a los labios, hasta que dejó de fumar 7 años atrás. Cuando lo dejó Charlie llevaba 12 años fumando, a 2 cajetillas por día, sin tener ni una sola tregua en todos esos años, pero Laura no paraba de insistirle en que lo dejara día tras día, y así, logró finalmente convencerle. Pero ahora la situación era diferente y Charlie necesitaba volver a sentir el humo penetrando en sus pulmones.

Paseó por su nueva casa lentamente, sonriendo y con un cigarro entre los labios. Definitivamente, todo estaba empezando a mejorar.

 

<<No hay salida, sigue la luz de entre las ramas, corre, corre, ¡corre!>>

 

Al despertarse la cama estaba empapada en sudor. Recordaba haber soñado pero no sobre qué.

Salió de su casa y antes de subirse al coche se encendió un cigarrillo. Encendió el coche y en la radio, el locutor que pinchó “The End” el día que vino a ver la librería por primera vez parloteaba sobre grupos musicales, drogas y la decadente pero “enrollada” – se trataba de un viejo melancólico de sus años salvajes – juventud de los 60. Cuando este calló empezó a sonar Queen con la dulzura de los coros y el piano de “A New Life Is Born”. A Charlie le encantaba esa canción y esta era la mejor ocasión para escucharla. Con ánimos de entrar por primera vez en el pueblo Charlie metió primera y emprendió el camino de unos escasos 5 kilómetros hasta el núcleo del pueblo.

Al llegar aparcó el coche en el primer hueco que vio libre, aunque la realidad es que en el pueblo no había muchos coches por lo que había una infinidad de sitio para aparcar. Aquello era lo más similar al paraíso que Charlie podía haber imaginado jamás.

El señor Gaunt le había dicho que el mercado se encontraba cerca de la entrada del pueblo pero que preguntase por si acaso, que el pueblo por dentro era más grande de lo que podía parecer por fuera, por lo que lo primero que hizo Charlie fue preguntar a la primera persona que vio.

- Hola, perdone, ¿podría decirme dónde está el mercado?

Charlie no obtuvo respuesta. Era una señora anciana que iba con un paraguas a pesar de que había un sol resplandeciente justo encima de la plaza en la que se encontraban. Al mirar a su alrededor Charlie observó como la gente le miraba al pasar. Era un pueblo pequeño y un extranjero era siempre recibido como un misterio oculto. Finalmente la anciana reaccionó y sonrió exageradamente, soltando ruiditos agudos y entrecortados y con los ojos achinados bajo la sombra del paraguas.

- Oh claro joven, como no, le acompañaré y así también compro algo.

La extraña anciana agarró del brazo a Charlie y le acompañó con pasos cortitos. El cuerpo iba por delante de sus diminutos pies enfelpados por lo que parecía que siempre estaba a punto de tropezarse y estrellarse contra el suelo, pero eso no llegó a pasar.

- Es nuevo, ¿verdad?

- Sí, veo que lo han notado.- Contestó Charlie sonriendo.

- ¿Se va a quedar mucho tiempo aquí?

- Bueno, la verdad es que me encuentro muy bien aquí, así que de momento va para largo.

- ¿Y donde se aloja usted?- Continuó la mujer con su interrogatorio.

- He comprado la casa de Geoffrey Gaunt.

La mujer se paró en seco y agarró fuertemente el brazo de Charlie. Aquel comportamiento asustaba a Charlie pero la anciana seguía clavando sus ojos envueltos en arrugas en los suyos. Poco a poco su expresión fue derivando a una triste mirada de pena.

- No me diga que el señor Gaunt ha muerto.

Charlie suspiró aliviado.

- Oh no, por supuesto que no. No quería seguir con la librería y me la ha vendido a mí.

- Menos mal. Aquí es.

La anciana cerró el paraguas, dio media vuelta y se fue lo más rápido que sus piernas podían llevarla.

- Esa señora está un poco trastornada.- Le comentó Charlie a Laura, sonrió y miró al cielo.

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Cap. XI

Por Tankian - 6 de Julio, 2007, 12:48, Categoría: PROYECTO KICKAPOO

XI

Charlie llegó a su nuevo hogar en la mañana del 4 de julio, cuando aparcó en el garaje de la casa pudo escuchar a poca distancia el bullicio del desfile, estiró los brazos y aspiró aire hasta que le rebosaron los pulmones; mientras soltaba el aire escuchaba los grititos de los niños y la música de la banda, y se dio cuenta de que al fin lo había hecho, había cambiado de vida y  si antes escuchaba discusiones y coches ahora eran niños y música. Que me aspen si eso no es un buen cambio.

Desde que cerró el trato con Geoffrey Gaunt hasta esa llegada definitiva había hecho el trayecto unas cuantas veces para acondicionar la casa (básicamente pintar y construir el garaje, ya que si la biblioteca le cautivó no lo hizo menos el resto de la vivienda), presentarse a los distribuidores de Gaunt y llevar las cosas desde el piso de Castle Rock, que esa misma mañana acababa de vender por 50 millones, por lo tenía un futuro bastante desahogado para pasarlo entre libros, quizá se animaría a ponerse a escribir, todo era posible.

En todos los viajes que hizo a Kickapoo aceleró al llegar al puente de madera con la radio a todo volumen, no hizo caso de un grito amortiguado detrás de sus ojos. El truco le funcionaba y con eso le bastaba.

Gaunt fue fiel a su palabra y al día siguiente de la firma de los papeles llenó una furgoneta de alquiler de cosas y se marchó, dejándole muebles, vajilla, electrodomésticos, herramientas, ropa de cama y demás como regalo de bienvenida. Charlie le mandó un cheque y tres botellas de buen vino a la dirección de contacto que le había dejado y al cabo de unos días recibió un  sobre que contenía una postal de Tijuana, una foto de Gaunt bailando con la cara enrojecida y una de las botellas de vino en la mano y el cheque.

Charlie sacó del coche un par de cajas y las colocó en la estantería metálica que había montado al fondo del garaje, en el último estante, el de las cosas de Laura. Al dejarlas las acarició por unos segundos como si el cartón fuera su piel, un cohete le sobresaltó y empujó la caja que estaba acariciando un poco hacia el fondo para terminar el gesto de la forma más natural.

Entró a la casa por una puerta que comunicaba el garaje con la cocina, abrió la nevera y sacó un poco de asado que había dejado allí cuando llevó la estantería. Sabía que el bricolaje no era lo suyo y fue previsor llevando comida para la larga jornada que le costaría montarla.

Mientras se calentaba el asado anotó en la libretita de imán de la puerta de la nevera que tenía que ir a hacer la compra esa misma tarde porque no tenía nada de nada exceptuando un par de manzanas y una botella de zumo  mediada. Allí no podía llamar al centro comercial y hacer el pedido a domicilio, y la verdad es que hasta eso le gustaba, esa pequeña aventura de entrar al pueblo por primera vez y buscar el supermercado, porque eso si que había, se lo había dicho Gaunt: <<Incluso me parece demasiado grande para la clientela que tiene>>

Subió al segundo piso con el recipiente de asado y se sentó a comer viendo la tele. Cuando la encendió emitían anuncios y cuando terminó seguían. Apagó la televisión y descorrió la cortina de la ventana de la salita; podía ver la carretera que llevaba al pueblo, si bien técnicamente en ese tramo ya estaba en Kickapoo, lo estaba desde que se pasaba el cartel <<ese gato colgado, destripado>>. Al otro lado de la carretera el arcen era una fina franja de tierra que acababa en un desnivel que daba al bosque, y es que según le había contado Gaunt una noche el pueblo se había levantado en un claro perfectamente circular en medio del bosque, nunca se supo cómo se había creado ese círculo perfecto.

Charlie había buscado el pueblo en el Google Earth aquella noche al volver a Castle Rock y efectivamente,  en el centro de la mancha verde del bosque destacaba el pueblo como introducido en una burbuja (ese pensamiento pareció rebotar en su cabeza como un susurro en una caverna). Dentro del círculo entraba, en su suroeste, el cementerio y el pequeño cuadrado en uno de sus vértices que era su casa.; justo delante de la casa surgía la carretera hacía el oeste como un brazo surgiendo del círculo, bajo la carretera la línea azul del río Lee, que marcaba el final del bosque por ese lado, en su  otra orilla el paisaje era amarillo y al este del pueblo pasaba lo mismo, más allá del pueblo se extendía un poco más el bosque y moría en un mar amarillo, esta vez sin la línea azul como límite.  El último pensamiento de Charlie antes de cerrar el programa lo anunció a su habitación en voz alta, lo cuál le incomodó.

-La carretera del puente es la única entrada y salida del pueblo, eso o correr (¿correr?) por el bosque.

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