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20 de Agosto, 2007

Lo que se encuentra en los cajones

Por Tankian - 20 de Agosto, 2007, 23:52, Categoría: Paranoids

Hoy me he encontrado una funda de plástico que contiene unos escritos que daba por perdidos, poca cosa, un par de relatos y los 12 primeros capítulos de lo que iba a ser mi primera novela, la misma que sigo persiguiendo.

Los relatos son penosos pero uno de ellos he decidido transcribirlo y colgarlo aquí como un mero acto de nostalgia. Lo escribí en el verano del 99, recién regresado de Cambridge y después de haber decidido que abandonaba la universidad y me lanzaba al mundo de los currelas, que es algo muy trágico cuando se supone que serás un licenciado más en Derecho. De hecho lo escribí a mano entre servicios mientras trabajaba como mensajero en moto, que fue mi primer empleo al volver de Reino Unido.

Si bien me da mucha vergüenza releerlo y más que lo lea la gente lo estoy pasando a ordenador tal y como lo escribí, con cada punto, coma y error que llevaba, y eso es duro porque tal y como lo voy pasando se me van los dedos para rescribirlo, pero no se trata de eso, creo que pese a ser muy malo tiene cierta magia que he ido perdiendo, al leerlo recuerdo cómo escribía por entonces y creo que he perdido ese puntito de ingenuidad que es tan necesario. Es evidente al leerlo que por entonces mi único espejo para a escritura era King, y puede que de ahí venga el desparpajo del que hablo.

Son tres folios y cuelgo la mitad, más adelante colgaré la segunda, cuando la pase.

Lo del primer intento de novela sí que me ha hecho ilusión y quiero releerlo, justo ahora que hacen 10 años de que lo dejé por imposible. Pero son demasiados folios para transcribirlo, si alguien conoce algún programa de OCR fiable que me lo diga y lo paso con el escáner.

 

TANATORIO

Encendió la luz larga, las gotas cubrían como aguijonazos la visera del caso, la levantó y entornó los ojos…la lluvia dolía, le bombardeaba la cara. No veía nada, todo era negro y húmedo, condenadamente húmedo. Tuvo que girar bruscamente hacia la cuneta porque un coche pasó muy cerca de él, el claxon le sobresaltó y le faltó poco para caer fuera de la carretera. En ese momento el walkie sonó <<No lo voy a coger…joder, no lo voy a coger, ¿son más de las diez!>>; el puto timbre del walkie no paraba de sonar, buscó a tientas el interruptor de apagado y lo apretó sin dejar de mirar hacia el frente. Aceleró un poco y metió la cabeza un poco entre los hombros para resguardarse de la lluvia lo que pudo. Pasó el cartel amarillo que conocía de sobra… POLÍGONO INDUSTRIAL RABASA

…ya estaba cerca del almacén, se había acabado el peor dia de su “prometedora carrera como mensajero”; veinte putos servicios bajo el agua. Y el walkie volvió a sonar; masculló entre dientes y paró la moto…se quitó el casco y acercó el aparato al oído, la electricidad estática anunciaba la comunicación con la oficina:

-Dime…¿me copias?-no se ocupó en disimular la mala hostia que le corroía-

-Jose, ¿dónde estás?- era la secretaria, con la voz masculina que tanto la caracterizaba-

-Estoy llegando…repito…estoy llegando-“así que te jodes, busca a otro pardillo”- en cinco minutos estoy ahí-

-Esto…-la supervisora habla al fondo con su voz también masculina- hazme un favor, guapo, recógeme un sobre en el tanatorio “La Siempreviva” (bonito nombre para un tanatorio, sí señor)…lo recoges y te subes-

-(Y una mierda así de grande, ha pasado más de una hora de mi turno, son más de las diez de la noche…así que voy a la oficina, facturo y a casita). Vale, voy para allá- eso se llama “espíritu trabajador”; y por eso mismo ahora hay que atravesar toda la ciudad de noche con la lluvia dando por culo-

-Gracias boniPIII-no le dejó acabar, apagó el walkie y arrancó la moto-.

 

Miró el reloj al bajar de la moto, las diez y media, ató la moto con prisas y entró en el jardín del tanatorio, se paró y miró el edifico con más atención de la normal: un edificio moderno (la muerte no tiene edad), de color verde (como el moho), nada majestuoso (la muerte si lo es, ¿verdad?), con esa antena roja y blanca presidiendo como una torreta de vigilancia (¿para qué sirve esa antena), ¿quién se comunica por ella?) “es una antena entre dos mundos” pensó y sonrió.

Se acomodó la mochila y dio dos pasos más, y se volvió a parar….volvió a mirar el edificio, y la idea le vino clara e insultante a la cabeza: el edificio estaba vivo, vaya si lo estaba…cerró los ojos y pudo oír los latidos lentos y regulares del tanatorio. En esa oscuridad, con los ojos cerrados, no lo veía como un edificio prefabricado, lo veía como…sí, como un grotesco ataúd gigante que se convulsionaba pariendo pequeños ataúdes membranosos que se retorcían gorgojeantes en el aire, y oía como esa criatura emitía un sonido, era algo así como un ronroneo, el ronroneo de un gato gigante. Fabricaba ataúdes con ese ronroneo, con el ruido de la maquinaria sonando sin cesar…abrió los ojos. Frente a él el tanatorio permanecía quieto e inofensivo (es un edificio, tío, solo eso, estás desvariando); estaba cansado, podidamente cansado, cogería lo que tuviera que coger y se iría, era de locos pensar que un edificio se mueve…pero, como dijo Galileo “sin embargo, se mueve”.

Entró en el hall principal, frente a él estaba el ascensor, que en ese momento subía al segundo piso, donde una niña reposaba en un pequeño ataúd de caoba en la sala 4, su vecina de la sala 6 era una anciana que había muerto durmiendo a los 92 años de edad (los hay con suerte). A su  derecha estaba el escaparate que mostraba coronas de flores, lazos con pésames grabados en bonitas letras doradas, tarros con grabados en marfil para albergar cenizas…de todo, sí señor, se puede comprar de todo porque “Señora, con nosotros da gusto morirse, olvide sus miedos, ¿por qué asustarse cuando hablamos de la muerte? ¡¡alegre esa cara, mujer, porqueeeeeeee USTED ESTÁ CON NOSOTROS, muerta pero con nosotros!!. Coja mi brazo y acompáñeme por nuestro Death Shop*…veamos, ¿qué le parece esta corona de gladiolos y rosas? ¡amarillas, blancas y AZULES!, de todos los colores querida, sí es cara pero…la calidad tiene un precio y, qué diablos, usted no lo pagará, JAJAJA, ¿y sabe por qué?, porqueeeeeee USTED ESTÁ CON  NOSOTROS. Si no le gusta esta corona en particular puede admirarse eligiendo entre las miles, qué digo miles ¡¡millones!! De coronas que tenemos para usted. Y claro, qué mejor para una buena corona que esta hermosa cinta de seda violeta, veamos qué pone: ejem, noooOOO teeeEEEEEE olvidamos, ¡¡¡ooooooohhhhhhh111 un gran OH para algo tan bonito, ¿me equivoco, querida?, no me diga que con esto no merece la pena diñarla, jejeje. Pero claro, me olvidaba, a lo mejor es usted de sangre caliente y quiere probar nuestro horno crematorio, perfecto, pase y quémese usted misma…esperemos un par de minutos (silbando), aquí está, hola querida, ¿qué tal?, vaya, parece que nuestro horno ZVC 26000, NÚMERO UNO EN EL MERCADO le ha dejado hecha polvo, ¿no es cierto? JAJAJA. Pero tranquila, no se va a quedar aquí en el suelo, porque alguien podría pisarla, o un gamberro podría soplarle algo al oído, JAJAJA, y eso no sería nada agradable, ¿verdad, amiga mía? ; antes me he dado cuenta de que usted no podía quitarle el ojo de encima a esta maravillosa vasija dorada que tengo en mis manos, jejeje, pues…vasija, esta es tu dueña y, ejem, amiga, esta es tu vasija MUA  MUA. Yo mismo la meto,… ajá, ya está, adios amiga; ya he tapado la vasija con esta increíble tapa de nácar, y no se preocupe porqueeeeeeeee AMIGA MIA, ESTÁS CON NOSOTROS”.

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