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Cebri, mi historia de la radio

Por Tankian - 21 de Octubre, 2007, 10:05, Categoría: General

Soy un amante de la radio, y me consta que no somos pocos a los que ni nos cabe comparación con la televisión. Siempre me ha parecido un mundo mucho más cálido, mágico e interesante, y tal como va el mundo es cada vez más un madero al que agarrarse en una tempestad de aguas  a cada segundo más turbia, tanto que va salpicando partes y cierto es que cada vez hay más radiomierda, pero no hay tampoco comparación en ese aspecto.

Entre otras cosas la radio me acerca más a los locutores que escucho, o más bien que me hablan, que a eso me refiero. He sido fiel a varios programas, desde el Polvo de Estrellas de Carlos Pumares al Si amanece, nos vamos de Roberto Sánchez, pasando por La claqueta de Pepe Nieves, El larguero en su primera época, El tirachinas en la suya, Hablar por hablar cuando el fantasma de la soledad me ha tocado el hombro, Gomaespuma  en su etapa de M-80, he seguido a Carlos Herrera y le apago cuando se muestra sectario, he disfrutado con Luis del Olmo cuando no ha caído en la autocomplaciencia…muchos años disfrutando de la radio, aunque nunca para escuchar música, menos desde que M-80 se prostituye, y ahora con internet hay acceso a miles de emisoras de todo el mundo en las que escuchar la música que te apetezca en cada momento.

De entre todas mis fidelidades e infidelidades con la radio mi historia de amor más duradera y apasionada es la que mantengo con el programa “La rosa de los vientos” de Juan Antonio Cebrián, antes con “Turno de noche”.

Le descubrí en 1997 o 1998, en una época en la que ya me arrepentía de haber entrado en la universidad y empezaba a buscar alguna forma de irme a donde fuera, a cualquier sitio. Quizá ese momento emocional magnificó el descubrimiento y por eso “La rosa de los vientos” y Cebrián pasaron directos al número 1 de mi lista.

El programa no es monotemático, atiende a varios temas en unas secciones ya veteranas con colaboradores brillantes:

Fernando Rueda habla sobre espionaje, curiosidades en las relaciones entre países, geopolítica, terrorismo…interesantísimas sus microfichas con los casos más curiosos en el FBI, el CESID, la KGB y demás.

Jose Manuel Escribano es el más veterano con su Callejón del Escribano,  la sección de cine, en la que hace críticas muy bien escritas y mantiene un top ten, como dice Cebrián <<combinando taquilla, calidad y crítica>>.

La tertulia de las 4 C, formada por Jesús Callejo, Carlos Canales, Bruno Cardeñosa y el propio Cebrián, en la que cada semana se repasan muchísimas cosas, noticias de tecnología, arqueología, política, parapsicología (cada vez menos), curiosidades científicas y, sobretodo, historia…un delicioso maremagno que disfruto especialmente porque me encanta escuchar a gente inteligente, algo que no suele ocurrir con la asiduidad que uno desearía, al contrario que aquello de escuchar a gente ignorante creyéndose inteligente, pero de eso hablé hace poco.

Los monográficos los conducen tres de las 4 C, exceptuando a Bruno Cardeñosa. Es lo mismo que las tertulias, pero como su nombre dice se dedican a un tema concreto. Me suelen acompañar en el mp3 cuando voy y vengo al trabajo, y es que esta sección y el programa en su conjunto es el más escuchado por internet en español en todo el mundo.

Bruno Cardeñosa ha dirigido series de microreportajes, como los casos más importantes en la ufología o la actual sobre leyendas urbanas.

Quizá la sección más exitosa es Pasajes de la historia del mismo Cebrián, algo único en la radio, dramatizaciones majestuosas de distintos personajes y momentos de la historia, y lo que los hace tan genuinos es el sentimiento de Cebrián, su pasión por la historia y la virtud de transmitirla, algo difícil.

El éxito de Pasajes de la historia, con muchas llamadas y mails de oyentes agradeciendo una labor que hacía a muchos jóvenes interesarse por esos temas, varios profesores que usaban los Pasajes en sus clases, llevó a Cebrián a publicar un libro con el nombre de la sección (que tengo dedicado), cuyo éxito llevo a una segunda entrega y, ya metido en la carrera, a varios libros más sobre historia; La aventura de los godos, El mariscal de las tinieblas (sobre Gilles de Rais, que pasó de mano derecha de Juana de Arco a ser uno de los asesinos más sanguinarios de todos los tiempos), Mis Favoritos, en el que Cebrián resume la vida de sus personajes históricos preferidos (mi otro libro dedicado) y algunos más que, ventas aparte, han ayudado a que mucha gente se interese por cosas que probablemente les aburrían por culpa de malos profesores o padres egoístas.

Éstas que he comentado son las secciones más importantes, pero han habido muchas más también interesantes que tuvieron que desaparecer al pasar el programa de cinco entregas semanales a dos en fin de semana (y ese espacio entre semana lo ocupa ahora Luján Argüelles, una de las “periodistas” más parciales, pedantes e impertinentes que tuve la ocasión de escuchar, la descubrí precisamente en su época en La Rosa de los vientos  y desde que lo dejó he asistido boquiabierto a una transformación vergonzosa y vergonzante. Igual que recomiendo otros programas advierto que su programa a ver si te atreves es de lo peor que uno puede encontrar en cualquier frecuencia).

Una de las secciones que desaparecieron fueron los microrelatos, historias mandadas por los oyentes que dramatizaban en el programa. Tuve el honor de que eligiera un relato mío, y conservo la grabación con mucho cariño, con la emoción de que alguien a quien admiras dedique tiempo de su programa a difundir algo que has creado.

Recuerdo algunas llamadas al programa enriquecedoras y divertidas, en especial una en la que tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras con Jiménez del Oso.

He tratado personalmente a Cebrían cuando me firmó el primer libro y le regalé el primer capítulo de una novela que por entonces escribía; me quedé el último, cuando todo el mundo se fue, y disfruté de la amabilidad y la humildad de Juan Antonio.

Me pasé aquel mismo año por la feria del libro para saludarle y hace un par de años me firmó el segundo libro y recordamos el primer encuentro, me animó a seguir escribiendo y se mostró tan calido y humilde como aquella vez, varios miles de libros vendidos después.

Ahora mismo son las 3:30 y estoy en el trabajo, no hay nadie en ninguna oficina y he parado dos veces escribiendo esto porque he notado que las lágrimas empujaban, y es curioso notarlas amenazando con desbordar cuando uno recuerda algo que le hace tan feliz desde hace tanto tiempo. Si vamos dos horas atrás es más sencillo entenderlo.

He puesto Onda Cero a la 1 como cada sábado que trabajo para escuchar a juan Antonio y compañía. Viendo que pasaban los minutos y se sucedían una canción detrás de otra he llamado a mi pareja para que consultara la web de la emisora por si había problemas con la emisión. En la web una noticia insultantemente corta decía que Juan Antonio Cebrián ha muerto en la tarde del sábado, ha sufrido un infarto repentino que se lo ha llevado sin avisar, sin que nada en su salud hiciera temer nada parecido, sin darnos tiempo de despedirnos de él ni de que él nos dijera, como cada noche <<vuestro amigo y compañero, encantado y feliz como una lombriz, Juan Antonio Cebrián>>.

Le he estrechado la mano tres veces pero gracias a la magia de la radio y la suya es mi amigo, y hoy me deja un vacío que no podré llenar. Se ha ido a los 41 años, muy pronto, demasiado, dejando años de programas y libros futuros suspendidos en el aire.

La noche del 11 de septiembre de 2001 comenzó el programa diciendo que el mundo comenzaba una nueva era. Para mí y para muchos más hoy esas palabras son nuestras.

Hasta la vista, Cebri.

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