Mi amiguete Ramón, de aquellos tiempos lejanos en Alicante jugandoi al fútbol, bebiendo Aquarius y hablando de todo un poco, ha visto jodido su Renault del 92 víctima de una inundación. Como es informático y todos sabemos que son una raza cenobita, por lo menos, ha decidido ponerse a desmontar el motor del Renault para ver si lo puede reparar, todo esto sin tener ni puta idea de mecánica.
A ver por dónde le lleva esta aventura tan Ramoniana.